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Vitesse de Países Bajos, a segunda por nexos con magnate ruso

La Real Federación Neerlandesa de Fútbol (Países Bajos) tomó la decisión de relegar a la segunda división al club Vitesse de Arnhem por nexos con un magnate ruso.

El equipo, que ya luchaba por mantenerse a flote en la Eredivisie, se vio sumido en un escándalo financiero que involucra al magnate ruso, Roman Abramovich. Desde 2010, el club estuvo vinculado con el emprewario, quien era dueño del Chelsea FC de Inglaterra.

El magnate, a través de otros empresarios rusos, inyectó capital y apoyó con transferencias de jugadores, levantando sospechas. Dicha influencia y acciones fueron determinantes en la decisión de la Federación.

La Federación Neerlandesa, al investigar las finanzas del club, descubrió irregularidades y una falta de transparencia que apuntaban a una gestión cuestionable.

Las “conexiones fraudulentas” y la falta de claridad en las inversiones llevaron a las autoridades de la federación a actuar con firmeza. Por lo tanto, sancionaron al club con la reducción de 18 puntos, que resultó en el descenso a la segunda división. Hasta la última jornada de la temporada, el Vitesse contaba con 17 puntos, quedando con -1.

Asimismo, la Federación justificó la medida drástica señalando que el Vitesse proporcionó “información incorrecta que era importante para la investigación forense sobre posibles violaciones de la legislación de sanciones y retuvo información importante para la evaluación de la continuidad del club”.

Al mismo tiempo, indicó que podría evaluar otras posibles infracciones, lo que podría resultar en sanciones adicionales para el club.

Además, esto marca el fin de una era para el Vitesse, que mantuvo su lugar en la máxima categoría del fútbol neerlandés por 35 años.

El entrenador Edward Sturing expresó su decepción y tristeza por la situación, pero reconoció que el club debe asumir las consecuencias de sus actos.

Este descenso no solo representa un golpe deportivo para el Vitesse, sino también un desafío económico y social. Es decir, que la participación en la Eredivisie conlleva ingresos significativos por derechos de televisión, patrocinios y asistencia de público. Igualmente, perder estos recursos podría tener un impacto profundo en la operación del club y en su capacidad para competir en el futuro.

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