En 2024, 23.1 millones de personas mayores de 18 años fueron víctimas de delito en México, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE 2025), publicada por el INEGI el 18 de septiembre. El dato no es un número frío: detrás hay vecinos, familiares y, muy probablemente, alguien que conoces.
¿Qué es la ENVIPE y por qué importa?
La ENVIPE es la encuesta más grande y rigurosa que existe en México para medir la realidad del crimen. A diferencia de las carpetas de investigación —que solo cuentan lo que se denuncia—, esta encuesta sale a buscar a las víctimas directamente en sus hogares. Esta edición cumplió 15 años y para levantarla se visitaron más de 102 mil viviendas entre marzo y abril de 2025, con datos de referencia del año 2024.
El resultado: 24,135 víctimas por cada 100 mil habitantes, una cifra estadísticamente superior a la de 2023, que fue de 21.9 millones de afectados. La tendencia va en la dirección equivocada.
CDMX y Edomex, en el top de víctimas de delito en México
Si vives en la Ciudad de México o en el Estado de México, los datos te pegan directo. Las entidades con mayor prevalencia delictiva —es decir, más víctimas por cada 100 mil habitantes— fueron:
- Estado de México: 34,851 víctimas por cada 100 mil habitantes
- Ciudad de México: 30,804 víctimas por cada 100 mil habitantes
- Tlaxcala: 30,498 víctimas por cada 100 mil habitantes
Las tres entidades superan ampliamente el promedio nacional de 24,135. En términos de incidencia —total de delitos, no solo personas afectadas—, la CDMX encabeza la lista con una tasa de 54,473 delitos por cada 100 mil habitantes, lo que la coloca como la capital con más crimen registrado del país. Y lo más alarmante: lleva tres años consecutivos en ese primer lugar.
¿Cuáles son los delitos más frecuentes?
El crimen que más golpea a los mexicanos no es el más dramático que imaginas. Según el INEGI, el delito con mayor frecuencia fue el fraude, con una tasa de 7,574 casos por cada 100 mil habitantes. Le siguieron el robo o asalto en calle o transporte público (6,003) y la extorsión (5,971).
En cuanto a género, los hombres tuvieron una tasa de victimización ligeramente más alta (25,010 por cada 100 mil) que las mujeres (23,399). Sin embargo, las mujeres son las más vulnerables frente a los delitos sexuales: 8 delitos sexuales contra mujeres por cada uno contra hombres. Una desigualdad que no debería sorprender, pero que sigue sin resolverse. En este contexto, vale recordar que la violencia de género tiene múltiples formas de manifestarse: desde el delito callejero hasta el espacio digital, como documentamos en nuestra nota sobre cómo 9 de cada 10 menores víctimas de trata fueron contactados en redes, mensajería o videojuegos.
Por qué te importan las víctimas de delito en México aunque no te hayan robado
Aquí viene el dato que pocos mencionan: el costo económico de la inseguridad en 2024 fue de 269.6 mil millones de pesos, equivalente al 1.07% del PIB nacional. En promedio, cada persona afectada perdió 6,226 pesos a causa de un delito.
Pero hay más. Los hogares mexicanos también gastaron 91.8 mil millones de pesos en medidas de autoprotección: cambiar cerraduras, reforzar puertas y ventanas, instalar cámaras. Plata que no fue a educación, salud ni ahorro. Plata que el crimen nos obliga a gastar para intentar sentirnos un poco más seguros.
Y si creías que denunciar cambia algo: en 2024, solo el 9.6% de los delitos fue denunciado. De ese porcentaje, únicamente en el 12.6% de las investigaciones abiertas el resultado fue positivo para la víctima. Haciendo cuentas, eso significa que apenas el 0.8% del total de delitos tuvo alguna resolución favorable. El sistema está roto.
La cifra negra: el México que no aparece en los reportes
El concepto más importante para entender la inseguridad en México y que casi nadie te explica bien es la «cifra negra» o cifra oculta: el porcentaje de delitos que no se denuncian o que, aunque se denuncian, no se investigan. En 2024, esa cifra fue de 93.2%.
Eso significa que de cada 100 delitos que ocurren en este país, solo 7 llegan a algún tipo de proceso formal. Los delitos con mayor impunidad son el secuestro (98.1% de cifra oculta) y la extorsión (97.0%). No es que no pase: es que nadie lo registra, nadie lo investiga y nadie lo castiga.
Esta realidad de impunidad estructural también se refleja en otras formas de violencia que el Estado no puede —o no quiere— atender, como las desapariciones forzadas, por las cuales colectivos de buscadoras han marchado en todo el país exigiendo respuestas.
¿Qué sigue?
Los datos de la ENVIPE 2025 son una fotografía del fracaso colectivo en materia de seguridad. No son el diagnóstico de un solo gobierno ni de una sola ciudad: son el resultado de décadas de instituciones débiles, presupuestos insuficientes y políticas que priorizan los titulares sobre los resultados.
23 millones de víctimas no es una estadística. Es casi una quinta parte de la población adulta del país. Y mientras la cifra negra ronde el 93%, podemos asumir que la realidad es todavía peor de lo que los números muestran. La pregunta no es si te va a tocar: es qué tan dispuestos estamos a exigir que esto cambie.




