Sin árbitro independiente: quién vigila la transparencia en México

El INAI desapareció en 2025 y la transparencia en México quedó en manos del mismo gobierno al que debe vigilar. ¿Quién le pide cuentas ahora al Estado?

La transparencia en México vive su momento más incierto en más de dos décadas. Desde marzo de 2025, el organismo que durante 22 años garantizó tu derecho a pedirle cuentas al gobierno desapareció —y lo que quedó en su lugar genera más preguntas que certezas.

Qué pasó con el INAI y la transparencia en México

El 20 de diciembre de 2024 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma constitucional de «simplificación orgánica», que eliminó siete organismos autónomos, entre ellos el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI). El 20 de marzo de 2025, el INAI dejó de operar formalmente tras más de 22 años de existencia.

El argumento del gobierno fue sencillo: el INAI era caro y sus funciones podían absorberse desde el Ejecutivo. La reforma prometía un ahorro del 52% y más eficiencia. Lo que no dijeron tan fuerte es que ese «ahorro» incluía recortar de 759 a 339 trabajadores en el organismo sustituto.

Llegó «Transparencia para el Pueblo», ¿pero es lo mismo?

En su lugar nació Transparencia para el Pueblo, un organismo desconcentrado —no autónomo— adscrito a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno (SABG), encabezada por Raquel Buenrostro. La diferencia no es menor: antes, el INAI era independiente del Ejecutivo; ahora, la instancia que debe revisar si el gobierno entrega información depende del propio gobierno.

Y hay otro detalle que nadie debería pasar por alto: Transparencia para el Pueblo no tiene comisionados. Su titular es designado por la Presidencia. Así que la persona que decide si el Estado cumplió con darte información… la nombra el Estado.

La fragmentación: de una autoridad a 18

El problema no es solo filosófico. Antes había una sola autoridad que coordinaba la transparencia a nivel federal. Hoy existen al menos 18 autoridades garantes distintas: una para el Poder Judicial, otra para cada cámara del Congreso, otra para órganos autónomos, otra para sindicatos, y así. Pedir información pública se volvió un laberinto de ventanillas.

Para colmo, en 2025 se presentaron 20% menos solicitudes de información que el año anterior —796 mil 973 frente a más de un millón en 2024—. Los especialistas no lo atribuyen a que la gente ya no quiere saber cosas; lo atribuyen a que el proceso se complicó.

Por qué te importa la transparencia en México

Directo: si alguna vez quisiste saber cuánto le pagan a un funcionario, a qué empresa le dieron un contrato del gobierno, o si una dependencia respondió algo sobre una denuncia que presentaste, ese derecho lo garantizaba el INAI. Ya no existe quien lo haga de forma independiente.

Esto también te afecta en cosas que no parecen obvias. México no puede cerrar un acuerdo con la Unión Europea para combatir el narcotráfico porque la UE exige una autoridad independiente de protección de datos —exactamente lo que el país acaba de eliminar. La transparencia en México ya no es solo un asunto interno: tiene consecuencias en cómo nos relacionamos con el mundo.

Y si te preocupa hacia dónde va el control del Estado sobre información digital, el patrón es claro: el mismo gobierno que absorbió al INAI también está avanzando en regular redes sociales y el uso de IA. La pregunta es quién vigila esas decisiones cuando no hay árbitro independiente.

Lo que dicen los especialistas sobre la transparencia en México

La crítica no viene solo de la oposición. Organismos como Naciones Unidas y Human Rights Watch señalaron que la desaparición del INAI representó un retroceso democrático, especialmente en materia de confidencialidad de datos personales. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también prendió alertas.

El consenso entre especialistas es que México pasó de ser referencia regional en transparencia institucional a un modelo que genera «sumo escepticismo» —así lo describen quienes estudian el tema— por la falta de garantías de autonomía real.

Otro punto que nadie está resolviendo bien: el diseño del nuevo sistema se hizo con prisa. La legislación secundaria estableció apenas 30 días para instalar un Comité de Transferencia entre el INAI y la SABG. Sin nombramientos clave ni reglas claras desde el inicio, la improvisación quedó documentada.

El gobierno dice que sí hay transparencia. Los números dicen otra cosa

La narrativa oficial insiste en que «Transparencia para el Pueblo» democratiza el acceso a la información y lo acerca a la gente común. Pero un año después de la extinción del INAI, el nuevo Sistema Nacional de Transparencia no parece haber cumplido los objetivos planteados en la reforma. Las solicitudes bajaron, el personal se redujo a menos de la mitad y la fragmentación en 18 autoridades complica la rendición de cuentas en lugar de simplificarla.

Esto conecta con un patrón más amplio: no es la única vez que la opacidad institucional perjudica a quienes ya están en situación vulnerable. Buscadoras que denuncian el repunte de desapariciones durante el Mundial también saben lo que cuesta no tener instituciones independientes que obliguen al Estado a responder.

¿Qué sigue?

Por ahora, el gobierno federal sigue insistiendo en que el nuevo esquema refuerza la transparencia en México al eliminar burocracia y acercarla al ciudadano. Pero el debate real es uno más sencillo y más incómodo: ¿puede un gobierno vigilarse a sí mismo? La respuesta que han dado las democracias durante décadas —no, necesitas un árbitro independiente— es exactamente lo que México acaba de desmantelar. Lo que venga después depende, en buena medida, de si la sociedad decide que eso le importa.