La empresa Territorium Life —la misma que protagonizó el escándalo del examen de ingreso a la UNAM en 2025— no solo falló ahí: lleva desde 2024 operando la plataforma de capacitación del Instituto Nacional Electoral (INE), y su contrato sigue vigente hasta 2027. La conexión entre Territorium Life INE revela un patrón que va mucho más allá de la máxima casa de estudios.
¿Qué es lo que Territorium Life hace para el INE?
El INE contrató a Territorium Life en diciembre de 2023, con el contrato activado a inicios de 2024, para gestionar su Centro Virtual INE: la plataforma interna de cursos, capacitaciones y evaluaciones en línea para el personal del instituto. El plazo es de 44 meses, lo que lo extiende hasta septiembre de 2027.
El monto total del contrato con el INE es de 3.4 millones de pesos. Puede sonar modesto frente al escándalo de la UNAM, pero lo relevante es cómo lo ganó: Territorium Life presentó una oferta hasta 80% más barata que sus competidoras en la licitación. El proveedor anterior del mismo servicio, la empresa Cognos Online, cobró 7.5 millones de pesos por tres años, sin incluir supervisión remota.
El contrato también exige que Territorium Life implemente alertas por inteligencia artificial cuando un evaluado se desenfoque, salga del campo de la cámara o presente comportamientos sospechosos. Sí, exactamente las mismas funciones que supuestamente debía cumplir en la UNAM y que fallaron.
El historial que nadie revisó antes de firmar
Territorium Life fue fundada en 2012 en Nuevo León. En México llegó presumiendo «mecanismos de seguridad de clase mundial» y una cartera de clientes institucionales que le permitió acumular contratos por más de 218 millones de pesos con dependencias públicas, según una revisión a la Plataforma Nacional de Transparencia.
Entre sus clientes: el INE, el extinto Consejo de la Judicatura Federal (CJF), el Instituto Electoral de la CDMX (IECM), y universidades como la UANL, BUAP, UABC, UAT y la UNAM. De sus 37 contratos registrados, solo cuatro fueron por licitación pública. Los demás, adjudicaciones directas o procedimientos restringidos.
Lo que pocas instituciones mexicanas revisaron: en Colombia, cuando el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) le adjudicó un contrato de aproximadamente 176 millones de pesos mexicanos para gestionar la plataforma educativa de casi 8 millones de estudiantes, la empresa dejó sin clases a más de 50 mil aprendices por retrasos. Para abril de 2020, el cumplimiento era apenas del 74%. El SENA la citó a audiencia de incumplimiento y le aplicó penalizaciones de alrededor del 5% de lo facturado. Finalmente, Colombia migró a una plataforma propia llamada ZAJUNA.
El desastre en la UNAM: por qué te importa la conexión Territorium Life INE
En 2025, la UNAM aplicó por primera vez su examen de ingreso a licenciatura en modalidad 100% remota, con Territorium Life a cargo de la plataforma y la supervisión. El costo: más de 101 millones de pesos, más del doble de lo que costó el examen presencial del año anterior (49 millones).
El resultado ya lo conoces: aspirantes usando celulares, IA para resolver reactivos, grupos de WhatsApp con respuestas, y cancelaciones arbitrarias de exámenes a estudiantes que no hicieron trampa. La UNAM abrió investigaciones internas, conformó una comisión técnica y, finalmente, terminó el contrato con Territorium Life de manera anticipada.
Pero aquí está el nudo: mientras la UNAM le cerraba la puerta, el INE seguía —y sigue— con el contrato activo. La misma empresa, la misma tecnología de supervisión con IA, el mismo historial. Solo que ahora es el instituto que organiza las elecciones del país el que depende de su plataforma para capacitar a su personal.
¿Te preocupa quién cuida tus datos? Este tipo de contratos también implican que la empresa tiene acceso a audio, video e imágenes de los evaluados. En el contrato de la UNAM estaba explícito que Territorium debía guardar el 100% de ese material. No es descabellado preguntarse qué pasa con esos registros. Si quieres entender más sobre los riesgos de este tipo de brechas, checa cómo los ciberataques en México aumentaron 38% y las empresas ya sienten el impacto.
¿Quién le asignó los contratos y cómo?
El contrato con el INE fue el resultado de una licitación pública —uno de los pocos casos donde hubo competencia abierta—, pero el precio inusualmente bajo de Territorium levantó cejas. El acta del fallo, fechada el 29 de diciembre de 2023, la declaró ganadora argumentando que cumplía con todos los requisitos técnicos, legales y económicos.
En el caso de la UNAM, la adjudicación fue directa, justificada en parte por el historial de contratos previos de la empresa con instituciones públicas. Un círculo vicioso: los contratos previos justifican nuevos contratos, aunque esos contratos previos hayan tenido problemas.
El entonces Consejo de la Judicatura Federal también le asignó en enero de 2025 una licitación para supervisión de evaluaciones a distancia, con un monto máximo de 13.14 millones de pesos. En otras palabras, la empresa evaluó a jueces mientras acumulaba los antecedentes que hoy la tienen en el escándalo.
La pregunta que queda en el aire
Que una empresa con este historial siga activa en el INE no es un accidente burocrático: es el resultado de un sistema de contrataciones públicas donde los antecedentes internacionales no se revisan con lupa, donde la oferta más barata puede ganar aunque venga cargada de banderas rojas, y donde la rendición de cuentas llega tarde —si es que llega.
La pregunta no es solo si Territorium Life cumple o no con el INE. La pregunta es quién está monitoreando que cumpla, y si las instituciones tienen un plan B cuando la plataforma falle. Porque ya sabemos que puede fallar. El examen de la UNAM lo demostró con decenas de miles de jóvenes como afectados directos. Y en un país donde ya se busca sancionar a empresas por excluir a jóvenes, resulta irónico que las mismas instituciones contraten tecnología que los perjudica sin consecuencias claras.




