Sheinbaum sí regresó soldados a cuarteles: 66 mil menos en las calles

Cifras oficiales de la Sedena revelan que Sheinbaum redujo 66% los soldados en calles: de 100 mil a 34 mil. El giro de seguridad que AMLO prometió y no

Lo que AMLO prometió y nunca cumplió, Sheinbaum lo está haciendo: regresar soldados a cuarteles. Cifras oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) muestran que en 2025 el Ejército redujo en un 66% su presencia en las calles comparado con el año anterior, lo que equivale a 66 mil 66 elementos menos patrullando el país.

El número que lo dice todo sobre los soldados a cuarteles

En 2024, con López Obrador aún en la silla, había 100 mil 226 soldados desplegados en tareas de seguridad pública a lo largo y ancho del país. El pico más alto desde al menos 2007. Para 2025, ese número cayó a 34 mil 160. Los datos fueron entregados por la propia Sedena a un ciudadano que los solicitó vía la Plataforma de Transparencia de la Sedena, así que no hay forma de cuestionarlos: son los números del gobierno.

La diferencia: 66 mil 66 soldados que dejaron de estar en las calles. O como le diríamos sin rodeos: dos tercios del ejército que AMLO mandó a hacer trabajo de policía ya no están ahí.

¿Y por qué te importa que los soldados vuelvan a cuarteles?

Porque tú y tu generación crecieron viendo militares en cada esquina como si fuera lo normal. No lo es. México lleva casi 20 años en un experimento de militarización de la seguridad pública que comenzó con Calderón, continuó con Peña Nieto y se profundizó —paradójicamente— con el gobierno que prometía lo contrario.

El problema con los soldados haciendo trabajo de policías no es solo simbólico: organismos de derechos humanos han documentado casos de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y uso desproporcionado de la fuerza por parte de las Fuerzas Armadas en contextos civiles. Que haya menos militares en las calles, al menos en papel, es un cambio de dirección que vale la pena registrar.

Y tiene que ver con temas que seguimos de cerca: el debate sobre Ayotzinapa y el rol del Ejército en la desaparición de los 43 normalistas no desaparece solo porque haya menos soldados en las calles hoy.

El giro de Sheinbaum: inteligencia sobre botas

Desde su primera semana en la presidencia, Sheinbaum marcó distancia con el modelo anterior. «No va a regresar la guerra contra el narco de Calderón», dijo el 8 de octubre de 2024. Su estrategia tiene cuatro ejes: prevención, atención a causas, inteligencia e investigación, y coordinación institucional.

El peso, en teoría, se mueve hacia instituciones civiles: la Secretaría de Seguridad con Omar García Harfuch al frente, y el fortalecimiento de la Guardia Nacional —que técnicamente sigue bajo el mando de la Sedena, pero opera con un perfil más policial.

No es un retiro total ni una pacificación mágica. El Ejército sigue presente en zonas de alta conflictividad. Sinaloa concentra el mayor despliegue activo: 11 mil 53 elementos para contener el conflicto interno del Cártel de Sinaloa desde la caída de «El Mayo» Zambada. Michoacán también tiene atención especial con 2 mil 743 militares asignados, un estado que ya conoce bien los operativos de este tipo, como contamos cuando se enviaron 10 mil militares para combatir la extorsión.

Lo que AMLO prometió y Sheinbaum ejecutó (por ahora)

Hay una ironía enorme aquí. AMLO llegó al poder en 2018 prometiendo exactamente esto: regresar a los soldados a sus cuarteles. Seis años después, había más militares en las calles que nunca. Sheinbaum, sin hacer tanto escándalo, está ejecutando la promesa que su antecesor abandonó.

¿Esto significa que la seguridad mejoró? No necesariamente. Tener menos soldados en las calles no es sinónimo de menos violencia, y el país sigue cargando una crisis de inseguridad profunda. Lo que sí indica es un cambio de modelo: menos militarización visible, más apuesta por aparatos civiles de inteligencia.

La pregunta que queda abierta

¿Es este repliegue sostenible? ¿O estamos ante una fotografía de un momento que puede revertirse si la violencia escala? La reducción es real y verificable. Pero la arquitectura de seguridad de México sigue profundamente dependiente de las Fuerzas Armadas, y ningún gobierno —ni este— ha construido todavía la alternativa civil que haría permanente ese regreso a cuarteles.

Por ahora, el dato existe y pesa: 66 mil soldados menos en las calles. Eso no se había visto en casi dos décadas.