Sheinbaum se desmarca: ‘Ya casi no hablo con Adán Augusto’

Sheinbaum admite que ya casi no habla con Adán Augusto, justo cuando estallan chats que muestran cómo el senador repartía puestos en el Senado.

La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció este miércoles que su comunicación con Adán Augusto López Hernández ha bajado considerablemente, justo cuando circulan presuntos mensajes que exhiben cómo el senador tabasqueño operaba el reparto de puestos en el Senado como si fuera su feudo particular. El momento no pudo ser más incómodo para Sheinbaum y Adán Augusto.

¿Qué dijo exactamente Sheinbaum sobre Adán Augusto?

En su conferencia mañanera del 2 de septiembre, la presidenta fue directa pero cuidadosa: dijo que su comunicación con el senador ha disminuido desde que él dejó la coordinación parlamentaria de Morena, en febrero pasado. Aclaró que Adán Augusto ahora tiene interlocución principalmente con Luisa María Alcalde —hoy Consejería Jurídica del Ejecutivo— y con Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, así como con el nuevo coordinador del Senado, Ignacio Mier.

Traducción al español no-político: Sheinbaum le pasó el foco a otras personas. Si algo truena, que no le llegue directo a ella.

Los chats que encendieron el escándalo de Adán Augusto en el Senado

El contexto inmediato de las declaraciones de Sheinbaum son presuntas conversaciones filtradas donde se muestra cómo funcionarios tenían que pedirle permiso a Adán Augusto para ocupar cargos dentro del Senado. En los mensajes, según lo que circuló en redes y fue retomado por múltiples medios, queda la imagen de un senador que operaba como jefe de una estructura de control de puestos, no como un legislador más de 66.

Esto no es nuevo en el fondo —el clientelismo en el Congreso mexicano tiene historia larga—, pero sí es políticamente tóxico cuando te acaban de hacer responsable del trabajo territorial de Morena rumbo a 2027 y tu jefa política sale a decir públicamente que ya casi no hablan.

Por qué te importa el distanciamiento entre Sheinbaum y Adán Augusto

Quizás piensas que es drama político de adultos mayores en traje. Pero hay algo que te afecta directo: Adán Augusto fue el principal operador que construyó la mayoría calificada de Morena en el Senado. Esa mayoría fue la que hizo posible la reforma judicial, la elección de jueces, y varios cambios constitucionales que siguen moldeando cómo funciona (o no funciona) el sistema legal en México.

El hecho de que los mensajes filtrados muestren cómo se repartían comisiones entre cuates no es un tecnicismo: significa que decisiones que afectan leyes, presupuestos y nombramientos podían depender de una conversación privada con un tipo que no rindió cuentas públicas de ese poder.

Y si a eso le sumas que el mismo personaje está vinculado en otros escándalos —incluyendo señalamientos por cercanía con el grupo criminal La Barredora y nexos con empresarios del llamado huachicol fiscal— el patrón no es bonito.

El movimiento de Adán Augusto: ¿salida digna o empujón?

Oficialmente, Adán Augusto renunció voluntariamente a la coordinación del Senado el 1 de febrero de 2026, argumentando que quería dedicarse al trabajo territorial de Morena de cara a las elecciones intermedias de 2027. Él mismo descartó que alguien le pidiera que se fuera, y Sheinbaum lo respaldó en su momento diciendo que fue una decisión personal.

Pero la versión de que todo fue en paz choca con los tiempos: la salida ocurrió acumulando polémicas — la cercanía con La Barredora, el patrimonio mal explicado, los empresarios del huachicol fiscal. Ignacio Mier tomó su lugar en la Jucopo y en la coordinación, y Adán Augusto quedó como senador raso con tarea de hacer proselitismo en la IV circunscripción.

Ahora, con los chats filtrados encima, la narrativa de la salida voluntaria y ordenada se ve cada vez más forzada.

Sheinbaum y Adán Augusto: el hilo que sí queda

A pesar del distanciamiento que Sheinbaum declaró, sería ingenuo asumir que la relación está rota de verdad. Adán Augusto sigue siendo senador de Morena, sigue operando territorialmente para el partido y su lealtad al movimiento no está en duda, al menos en lo público. Lo que cambió es que ya no tiene el poder formal del Senado para hacer favores ni cobrarlos.

El escándalo de los mensajes llega además justo cuando Morena necesita cohesión total: la presión internacional sobre México en materia de seguridad no para, y el partido no puede darse el lujo de que sus propias figuras sean el tema de conversación por las razones equivocadas.

Para Sheinbaum, la estrategia parece clara: tomar distancia pública sin romper. No es nueva en eso. Ya lo hizo con otros actores incómodos del lopezobradorismo. La pregunta es si los chats filtrados son suficientes para que alguien exija consecuencias reales, o si esto termina siendo, como tantas veces en la política mexicana, un trending topic de tres días.

Lo que sí es cierto es que la opacidad en el reparto de poder dentro del Congreso no es un asunto menor. Las comisiones del Senado deciden qué leyes avanzan y cuáles se congelan. Si eso se negocia en chats privados entre cuates, el problema no es solo de Adán Augusto: es estructural. Y eso sí nos toca a todos, aunque no salga en el segundo informe de gobierno.

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