La dirigencia nacional de Morena tiene una respuesta clara para Washington: lo que digan allá no cuenta aquí. Ariadna Montiel Reyes, presidenta del partido desde mayo de 2026, descartó que los señalamientos de Estados Unidos contra militantes morenistas tengan algún peso disciplinario al interior del partido —y la lista de señalados no es pequeña.
La postura oficial: solo México decide
La declaración de Montiel no deja mucho espacio para la ambigüedad. «Los señalamientos de un gobierno extranjero son eso, señalamientos», dijo la dirigente, dejando claro que Morena únicamente tomará acciones internas con base en investigaciones de autoridades mexicanas. En pocas palabras: mientras la FGR o un juez mexicano no actúe, nadie en el partido se mueve.
La postura tiene una lógica política evidente: actuar sobre señalamientos de EU equivaldría a reconocerle autoridad moral —o jurídica— sobre la política interna de México. Y eso, en el discurso de la Cuarta Transformación, se llama injerencia.
¿Quiénes están en la mira de los señalamientos de EU contra Morena?
El caso más sonado es el de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa. El 29 de abril de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública una acusación formal contra él y otras nueve personas, señalándolos de presuntamente colaborar con el Cártel de Sinaloa —específicamente con Los Chapitos— para facilitar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense y recibir sobornos a cambio de protección política. Rocha rechazó categóricamente los cargos y declaró ante la Fiscalía General de la República en Culiacán semanas después.
Pero Rocha no está solo. También están en el radar:
- Julieta Ramírez, senadora con licencia y aspirante a la gubernatura de Baja California, quien presuntamente negocia con autoridades de EU.
- Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, y Américo Villarreal Anaya, de Tamaulipas, mencionados en el contexto de investigaciones relacionadas con corrupción.
- Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, que se suma a la lista de figuras morenistas señaladas como personas de interés para Washington —aunque sin una acusación formal confirmada públicamente.
Varios de estos nombres forman parte o tienen vínculos estrechos con el círculo político del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El escrutinio de Estados Unidos no es nuevo, pero sí se ha intensificado con fuerza desde 2025.
Por qué te importan los señalamientos de EU contra Morena
Si eres de las personas que piensa que «la política de arriba no me afecta», este tema es más cercano de lo que parece. Aquí van tres razones concretas:
1. Hay elecciones intermedias en 2027. Varios de los señalados —como Julieta Ramírez— están en plena carrera por candidaturas. Si Morena blinda a sus militantes frente a señalamientos externos sin investigación propia, el filtro para candidatos queda básicamente en manos del partido. Y si te interesa quién gobierna tu estado, eso importa.
2. La relación México-EU está en un momento tenso. Los señalamientos de EU contra funcionarios mexicanos no llegan en el vacío: se dan en un contexto donde la DEA busca activamente colaboradores dentro del gobierno mexicano, según reportes que señalan que al menos una decena de funcionarios habrían establecido contacto con autoridades estadounidenses. La diplomacia y la seguridad pública están entrelazadas.
3. El argumento de soberanía tiene dos caras. Defender que solo la ley mexicana aplica aquí es constitucionalmente correcto. Pero también es cierto que ese argumento puede convertirse en escudo si las instituciones mexicanas no investigan por su cuenta. La pregunta real es: ¿la FGR va a actuar independientemente, o solo cuando ya no quede de otra?
No es casual que este debate coincida con las acusaciones de «narcopartido» que el INE ya tuvo que ordenar retirar al PRI: la narrativa de vínculos entre política y crimen organizado está en el centro del debate electoral que viene.
La estrategia de Morena frente a los señalamientos de EU
La respuesta de Montiel no es improvisada. Morena tomó una posición institucional desde que Rocha Moya fue acusado formalmente: el partido expresó dudas sobre los señalamientos y dijo confiar en que las autoridades mexicanas esclarecerían la situación. La narrativa central es que se trata de presión extranjera sobre un movimiento político soberano.
Lo que es real: ninguno de los señalados ha sido imputado formalmente en México. Y mientras eso no ocurra, la dirigencia tiene un argumento jurídicamente sólido para no actuar. El problema político es otro: la opinión pública ya tiene los nombres sobre la mesa.
En ese sentido, el caso Rocha es particularmente delicado. Su acusación formal en el Distrito Sur de Nueva York lo coloca en una situación cualitativamente diferente a la de otros señalados: no son rumores ni filtraciones periodísticas, sino un expediente judicial en una corte federal de Estados Unidos. Eso no lo condena, pero tampoco es fácil de ignorar.
El contexto de fondo también es relevante: la llegada de Montiel a la dirigencia en mayo de 2026 se dio precisamente en medio de la tormenta política desatada por la acusación contra Rocha, lo que marcó desde el arranque el tono de su gestión.
Lo que sigue
Con las elecciones de 2027 acercándose, el INE ya trabaja en un presupuesto electoral de más de 31 mil millones de pesos para ese proceso. Morena va como favorita, y eso hace que el manejo de estos señalamientos sea aún más estratégico: el partido no puede darse el lujo de que una acusación de EU descarrile una candidatura importante justo antes de la temporada electoral.
La postura de «solo vale lo mexicano» es políticamente conveniente. Pero si las instituciones de México no investigan con autonomía real, ese principio de soberanía termina siendo, en los hechos, impunidad con bandera nacional. Esa es la pregunta que nadie en Morena quiere responder todavía.




