Greer en Palacio: México negocia su ventaja arancelaria bajo presión

Greer llega a Palacio Nacional para la tercera revisión T-MEC con Sheinbaum. México defiende su arancel cero mientras EU amenaza nuevas tarifas este

La revisión T-MEC entró hoy en su momento más político: Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos, llegó a Palacio Nacional para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum en el marco de la tercera ronda de negociaciones bilaterales, mientras Washington mantiene sobre la mesa la amenaza de nuevos aranceles a una lista de 60 países, incluido México, que entrarían en vigor este viernes 25 de julio.

Qué es esta tercera ronda y de dónde viene

El proceso arrancó formalmente el 1 de julio de 2026, cuando Estados Unidos anunció que no extendería el T-MEC por 16 años adicionales —como era la opción disponible en el sexto aniversario del tratado— y activó en cambio un esquema de revisiones anuales vigentes hasta 2036. Eso convierte cada ronda de negociación en un examen recurrente donde Washington puede presionar por nuevas concesiones.

Las conversaciones técnicas comenzaron el martes 21 de julio en la Secretaría de Economía, con el secretario Marcelo Ebrard recibiendo a la delegación de la USTR. Los equipos revisaron acero, aluminio, reglas de origen automotriz, seguridad económica, agricultura y servicios de pagos electrónicos. La llegada de Greer el miércoles escaló esas pláticas al nivel político, con la reunión presidencial como punto culminante de la semana.

La apuesta de México en la revisión T-MEC: mantener el arancel cero

La posición mexicana tiene una lógica clara: México paga arancel cero en aproximadamente el 85% de sus exportaciones hacia Estados Unidos gracias al T-MEC, mientras que países competidores enfrentan tarifas de entre 10% y 25%. Esa ventaja es lo que el gobierno de Sheinbaum quiere proteger a toda costa.

Ebrard lo resumió sin rodeos antes de iniciar la ronda: la prioridad de México es «mantener la ventaja arancelaria sobre el resto de los países del mundo». Esa posición le permite al país seguir siendo el mayor exportador hacia Estados Unidos, un título que no quieren soltar.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) reconoció avances recientes de México en temas del Informe Nacional de Estimación Comercial 2026, incluyendo la armonización de controles de exportación de artículos de doble uso, mejoras en el sistema de ventanilla única aduanera y acciones en materia de propiedad intelectual. Eso le da a la delegación mexicana algo de terreno ganado al llegar a la mesa.

El elefante en la habitación: los aranceles del viernes

La reunión no ocurre en el vacío. Este viernes 25 de julio, el gobierno de Trump tiene programado imponer aranceles a 60 países por presuntamente importar bienes producidos con trabajo forzoso. México está en esa lista.

Al mismo tiempo, Washington ya le metió una presión brutal a Canadá —el tercer socio del tratado— con aranceles del 50% bajo la Sección 338 de la Ley de Comercio de 1930, una disposición que nunca antes se había usado. Canadá no está en esta ronda de negociaciones bilaterales. La estrategia de Trump parece clara: dividir para negociar por separado, y México hasta ahora ha elegido el camino del diálogo sobre el de la represalia.

De hecho, Greer ha elogiado públicamente el «pragmatismo» de México al no tomar medidas de represalia ante los aranceles estadounidenses, lo que le ha permitido mantener abierta la vía diplomática. Ese pragmatismo tiene un costo político interno, pero hasta ahora le ha dado acceso privilegiado a la mesa.

Por qué te importa la revisión T-MEC

Porque el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá mueve 1.6 billones de dólares al año, y cualquier ajuste en las reglas repercute en empleos, precios y competitividad industrial. Las industrias automotriz, siderúrgica y agrícola son las más expuestas.

Para la generación que ya está en el mercado laboral —o que está a punto de entrar— esto no es una abstracción: si México pierde su ventaja arancelaria, las empresas tienen menos razones para producir aquí. Y si la incertidumbre se prolonga, la inversión se estanca. El gobierno federal insiste en que el T-MEC da certidumbre; la pregunta real es si esa certidumbre sobrevive a revisiones anuales donde Washington puede renegociar las reglas cada doce meses.

El esquema de revisiones anuales es, en esencia, una palanca de presión permanente. Cada enero, México puede encontrarse de nuevo en la misma silla.

Qué sigue después de esta ronda de revisión T-MEC

Las conversaciones técnicas concluyen este jueves 23 de julio. No se espera un acuerdo definitivo ni cambios inmediatos en las reglas del tratado —el T-MEC sigue vigente hasta 2036 sin importar el resultado de esta semana—. Lo que sí está en juego es el tono de la relación comercial y los avances concretos en los sectores más sensibles.

Sheinbaum ha dicho que confía en alcanzar acuerdos y en dar certidumbre a los inversionistas. Greer ha dicho que espera construir sobre el progreso logrado. Esa coincidencia en el lenguaje es, por ahora, lo más parecido a una buena señal que hay sobre la mesa. Pero con aranceles amenazando el viernes y revisiones anuales hasta 2028 mínimo, el margen para el optimismo es estrecho.