El registro telefónico obligatorio ya tiene víctimas contables: AT&T México cerró el primer trimestre de 2026 con 668,000 usuarios de prepago menos que un año antes, consecuencia directa de la política de vinculación de líneas impulsada por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT). Pero aquí viene el giro: a la empresa le fue bien de todas formas.
Qué pasó exactamente con el registro telefónico AT&T
AT&T México pasó de 17.3 millones de usuarios de prepago en el Q1 de 2025 a 16.8 millones en el mismo periodo de 2026, una caída del 3.1%. La empresa lo reportó en su reporte financiero trimestral ante la bolsa de valores de Estados Unidos y no se hizo la desentendida: vinculó la baja directamente al proceso de vinculación de líneas que entró en vigor el 9 de enero de 2026.
La propia compañía lo llamó una «disminución esperada». Es decir, ya sabían que iba a pasar. El registro obligatorio exige asociar cada SIM a una identidad oficial —CURP, credencial de elector o pasaporte— y el prepago, por su naturaleza de alta rotación y bajo control, es el segmento más golpeado.
Por qué te importa el registro telefónico AT&T (y el de tu operadora)
Porque si tienes prepago —y la mayoría de jóvenes en México lo tienen— estás en la mira. El prepago representa alrededor del 80% de las líneas móviles activas en el país. La política de la CRT no discrimina entre usuarios activos o fantasmas: si no vinculas tu línea, te cortan el servicio y solo puedes llamar a emergencias.
El plazo oficial venció el 30 de junio de 2026. Y el nivel de cumplimiento fue alarmantemente bajo: AT&T reveló que, a principios de mayo, solo el 29% de sus usuarios totales había vinculado su número. En prepago, peor: apenas 17.3% completó el proceso.
Esto no es solo un problema de AT&T. Telcel y los operadores móviles virtuales (OMV) también sufrieron desconexiones. En conjunto, el sector perdió más de un millón de líneas en el trimestre. Los OMV fueron los más golpeados, con una reducción de 3 millones de adiciones brutas.
El negocio siguió creciendo igual
Aquí está la paradoja que la empresa no tuvo problema en presumir: a pesar de perder usuarios de prepago, AT&T México reportó ingresos totales de 1,173 millones de dólares en el Q1 de 2026, un crecimiento de 20.8% frente al año anterior. El EBITDA llegó a 220 millones de dólares, con un alza del 14%.
¿El secreto? El pospago. AT&T superó los 7 millones de clientes con plan mensual, un crecimiento del 18.2% interanual. Básicamente, los usuarios que se quedan —y los nuevos que llegan— valen más. Perder clientes de prepago que apenas recargan 50 pesos cada dos semanas duele menos cuando el plan mensual promedio es tres veces superior en ingresos por usuario.
Mónica Aspe, directora general de AT&T México, lo resumió sin tapujos: «registramos un buen desempeño financiero, impulsado por una ejecución disciplinada y una operación cada vez más eficiente.»
La CRT: el regulador que reemplazó al IFT
Vale la pena contextualizarlo: la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) es la institución que diseñó e implementa esta política. Fue creada en octubre de 2025 como sustituta del IFT y publicó los lineamientos de vinculación en el Diario Oficial de la Federación el 9 de diciembre de 2025. El objetivo declarado: eliminar el anonimato detrás de delitos como la extorsión telefónica, el fraude por SMS y el secuestro virtual.
En papel suena bien. El problema es la implementación: millones de personas —muchas sin acceso fácil a trámites digitales— quedaron atrapadas en un proceso que las operadoras no supieron comunicar con claridad y que el gobierno tampoco facilitó lo suficiente. La CRT lanzó una campaña de difusión apenas el 20 de abril, a menos de tres meses del plazo final. Para muchos usuarios, ya era demasiado tarde.
Puedes verificar el estatus de tu línea y los lineamientos oficiales en el sitio de la CRT: gob.mx/crt.
Lo que sigue: ¿quién pagó el plato roto?
Las empresas con músculo financiero, como AT&T, pueden absorber la pérdida de usuarios de bajo valor y compensarla con el crecimiento del pospago. Los OMV —operadores pequeños que dependen casi exclusivamente del prepago— no tienen ese colchón. Para ellos, la caída de 3 millones de adiciones brutas equivale a un golpe estructural.
Y los usuarios más vulnerables —los de menor ingreso, que no tienen forma de contratar un plan mensual— son los que más líneas perdieron. La política que supuestamente iba a proteger a la ciudadanía del crimen organizado terminó desconectando primero a quienes menos recursos tienen para navegar la burocracia del registro.
Eso no cancela el objetivo de fondo. Pero sí obliga a preguntar si la forma en que se ejecutó fue la más justa.



