En la primera mitad de 2026, 171 policías han sido asesinados en México —uno cada 24 horas en promedio—, según el registro documentado por la organización civil Causa en Común. Los estados donde más se mata a quienes supuestamente nos protegen son Jalisco, Sinaloa y Michoacán, y la tendencia no para.
¿Cuántos policías asesinados en 2026 y dónde caen?
El conteo es brutal: Jalisco encabeza la lista con 34 agentes asesinados, lo que representa casi el 20% del total nacional. Le siguen Michoacán y Sinaloa, con 20 caídos cada uno, y más atrás Estado de México con 14 y Morelos con 13. En contraste, estados como Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Coahuila, Nayarit y Yucatán no registraron ni un solo caso en este primer semestre.
El desplazamiento de la violencia hacia Jalisco no es casualidad: el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, desató una reconfiguración violenta del CJNG que cobró la vida de casi una treintena de elementos de la Guardia Nacional en una sola jornada. En Sinaloa, la guerra entre Los Chapitos y Los Mayos sigue dejando emboscadas contra patrullas municipales. Y Michoacán, aunque su fiscal reporta una baja respecto a 2025, acumula un saldo que nadie debería normalizar.
¿Quiénes son los policías asesinados en 2026? No todos traen uniforme federal
Aquí viene lo que más incomoda al discurso oficial: 72 de las 171 víctimas eran policías municipales, los peor pagados, los peor equipados y los que más cerca viven del crimen. Les siguen 51 policías estatales y el resto corresponde a elementos de la Guardia Nacional y del Ejército. Según el monitoreo de Causa en Común, algunos fueron ejecutados en sus días de descanso, frente a sus familias, o en establecimientos públicos —no en operativos, sino en su vida cotidiana.
Eso no es daño colateral. Es una estrategia. Los grupos criminales apuntan deliberadamente a las corporaciones para vaciar territorios de autoridad y ocuparlos ellos. Lo dicen los propios datos: los asesinatos de policías se han convertido en táctica recurrente para debilitar la presencia gubernamental en zonas clave.
El contexto que el gobierno no quiere que veas
Para entender por qué 2026 es tan sangriento, hay que mirar atrás: en 2025 fueron asesinados 348 policías en todo el año, prácticamente uno diario, un 9% más que en 2024. Y en 2024 ya habían caído 320. El patrón no cambia: cada año, más muertos con uniforme.
El caso de Michoacán es especialmente revelador. El estado recibe refuerzos militares masivos para combatir la extorsión, pero aun así acumula 20 policías asesinados en lo que va del año. Los militares llegan, sí, pero las corporaciones locales siguen siendo carne de cañón.
¿Por qué te importa la crisis de policías asesinados en 2026?
Porque no es un problema de ellos solos. Cuando matan policías, el crimen manda un mensaje al resto de la sociedad: aquí mandamos nosotros. Los vacíos de autoridad que dejan esos asesinatos no se quedan vacíos: los llena el crimen organizado, que entonces cobra extorsiones, controla mercados y dicta las reglas en colonias, municipios y carreteras.
Y hay otro ángulo que casi nadie toca: las familias. Más de 110 viudas y cientos de huérfanos enfrentan situaciones de vulnerabilidad económica grave, sin garantía real de pensiones adecuadas ni apoyo institucional suficiente. El Estado les pide que arriesguen la vida, pero no siempre está ahí cuando toca pagar la deuda.
Lo que sigue (y lo que no está pasando)
El gobierno federal ha anunciado revisiones a protocolos de protección para agentes y ampliación de recursos para investigar crímenes contra policías. Pero los analistas de seguridad son claros: sin atacar la corrupción estructural y sin fortalecer de verdad las corporaciones locales, la cifra seguirá subiendo. Los municipios pequeños, con presupuestos mínimos y policías sin equipo ni respaldo, son los más vulnerables y los que más muertos ponen.
171 policías asesinados en seis meses. Uno cada día. No es una estadística: es el retrato de un Estado que todavía no puede —o no quiere— proteger a quienes pone en la primera línea.




