13 periodistas muertos y seguimos contando: el sexenio de Sheinbaum

Van 13 periodistas asesinados en México en el sexenio de Sheinbaum. El más reciente: Josué Martínez Contreras, en Puebla. Su hijo de 13 años llamó al 911.

Este jueves 16 de julio, Josué Martínez Contreras, director del portal Noticias San Martín Texmelucan, fue asesinado a balazos en Puebla. Su caso suma el número 13 de periodistas asesinados en México durante el sexenio de Claudia Sheinbaum —y el contador no para.

¿Qué pasó en Texmelucan esta mañana?

Poco después de las 8:00 horas, dos hombres a bordo de una motocicleta se acercaron a Josué cuando caminaba cerca de su domicilio, en la colonia San Lucas Atoyatenco, y abrieron fuego. Paramédicos llegaron al lugar, pero solo pudieron confirmar su muerte. Tenía 39 años, era maestro, recién graduado como abogado y fundador de la asociación cultural CRE-Arte.

Lo más perturbador: fue su hijo de 13 años quien marcó al 911 para reportar que habían disparado a su papá. El menor presenció el ataque. La Fiscalía General del Estado de Puebla abrió una carpeta de investigación, aunque hasta el momento no hay detenidos ni móvil confirmado.

Familiares revelaron que Josué había recibido amenazas de muerte durante los últimos seis meses. Nadie lo protegió.

Por qué te importan los periodistas asesinados en México

La respuesta fácil es: «no soy periodista, eso no me toca». Pero piénsalo diferente: los periodistas locales como Josué son los únicos que cubren lo que pasa en tu municipio, en tu colonia, en tu mercado. Cuando los matan, no solo muere una persona —muere la única voz que documentaba lo que ocurre en ese lugar. Tú te quedas sin información. El crimen organizado, los funcionarios corruptos y los abusos de poder quedan sin registro.

Eso es exactamente lo que buscan quienes jalan el gatillo.

El patrón de periodistas asesinados en México no es nuevo, pero tampoco frena

Desde que Claudia Sheinbaum tomó protesta en octubre de 2024, la organización Artículo 19 —referencia obligada en el monitoreo de libertad de prensa— lleva el registro de estos homicidios caso por caso. La lista ya acumula nombres de Michoacán, Colima, Guerrero, Durango, Guanajuato, Veracruz, Sonora… y ahora Puebla.

Para contexto histórico: el sexenio de Felipe Calderón acumula 48 asesinatos de periodistas; el de Peña Nieto y el de AMLO, 47 cada uno. Sheinbaum lleva menos de dos años y ya va con 13. El ritmo es alarmante.

En su Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026, Reporteros Sin Fronteras (RSF) ubicó a México en el lugar 122 de 180 países, manteniéndolo como uno de los más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo —incluso sin estar en guerra. Desde el año 2000, más de 150 periodistas han sido asesinados y al menos 28 continúan desaparecidos en el país.

«La mayor libertad de expresión»: el discurso vs. la realidad

En octubre de 2025, mientras era asesinado el periodista número 12 del sexenio, Sheinbaum declaró públicamente que México nunca había tenido mayor libertad de expresión. Es el tipo de frase que duele cuando se contrasta con una lista de nombres y fechas.

Durante su campaña presidencial, Sheinbaum firmó un compromiso con RSF en defensa de la libertad de prensa. A la fecha, ninguna de esas medidas ha sido implementada de forma efectiva, según la propia organización. El Mecanismo Federal de Protección para Periodistas existe en el papel, pero casos como el de Cayetano de Jesús Guerrero —quien estaba inscrito en el programa de protección y aun así fue asesinado— muestran sus límites.

No es un problema exclusivo de este gobierno. Es un patrón estructural que ningún sexenio ha logrado romper. Pero eso no exime al actual de su responsabilidad.

La violencia que no sale en las mañaneras

Josué Martínez no era corresponsal de un gran diario capitalino. Era un periodista local, conocido como «El Jaguar», que cubría lo que nadie más cubría en San Martín Texmelucan: la vida cotidiana, los abusos, la política municipal. Ese perfil —periodista hiperlocal, sin grandes respaldos institucionales ni presupuesto— es exactamente el más vulnerable. Y el más frecuente en esta lista de 13.

El contexto importa: en Michoacán, el gobierno federal desplegó 10 mil militares para combatir la extorsión, pero la violencia que afecta a quienes documentan el crimen organizado sigue sin respuesta estructural. Mandar militares es una cosa; proteger a quienes informan sobre lo que esos militares deberían resolver, es otra.

¿Qué sigue?

La FGE de Puebla investiga. El municipio de San Martín Texmelucan publicó una esquela de condolencias. Y en algún escritorio de la Presidencia, alguien decidirá si esto merece una mención en la conferencia mañanera o se archiva en silencio.

Mientras tanto, México enfrenta presiones externas sobre sus muertos en operativos del ICE, pero los muertos propios —los periodistas que cubren la realidad del país— siguen esperando respuestas que no llegan.

El nombre de Josué Martínez Contreras se suma a una lista que nadie debería tener que seguir actualizando. 13 periodistas asesinados en México en menos de dos años de gobierno. El contador no debería existir. Pero aquí está, y sigue corriendo.