Hay 17,487 niñas, niños y adolescentes desaparecidos en México, y por primera vez en la historia del registro, los varones superan en número a las niñas entre quienes siguen sin aparecer. Los datos, publicados por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) con corte al 29 de agosto de 2026, no son solo una estadística: son nombres, familias rotas y un Estado que sigue sin dar resultados.
¿Qué dice exactamente REDIM sobre los niños desaparecidos en México?
Con información oficial de la Secretaría de Gobernación y del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), REDIM documentó que desde que existen registros, 128,286 niñas, niños y adolescentes han sido reportados como desaparecidos, no localizados o localizados tras su ausencia.
De ese total, 17,487 siguen sin aparecer: uno de cada siete. El 84.7% de los casos históricos sí se resuelve, pero la cifra de quienes permanecen desaparecidos no deja de crecer año con año.
Los datos fueron difundidos el 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha que en México no es solo conmemoración: es recordatorio de una crisis sin resolución.
El giro que nadie esperaba: más niños varones que niñas entre los desaparecidos
Históricamente, las niñas y adolescentes mujeres concentraban la mayoría de los casos activos de desaparición. Ese patrón acaba de romperse.
Entre los 17,487 menores que continúan desaparecidos, hay 8,814 hombres frente a 8,642 mujeres. La diferencia es pequeña, pero el cambio de tendencia es significativo. Es la primera vez que el número de niños y adolescentes varones desaparecidos supera al de niñas en el registro activo.
¿Qué explica este cambio? REDIM no ofrece una causa única, pero el contexto es imposible de ignorar: el reclutamiento forzado por parte del crimen organizado afecta de forma creciente a adolescentes varones. En estados como Jalisco, adolescentes cada vez más jóvenes son captados por grupos delictivos, y muchos de esos casos terminan en el registro de desaparecidos.
Por qué te importa la crisis de niños desaparecidos en México
Porque no es un problema abstracto ni una nota de ocho segundos en el noticiero. Hablamos de 29 reportes de desaparición de menores de edad por día durante 2024, según cifras del propio RNPDNO que analiza REDIM.
Porque tres de cada cuatro de las personas de 0 a 17 años que permanecen desaparecidas tienen entre 12 y 17 años, es decir, son adolescentes, no infantes pequeños. Son personas de tu misma generación.
Porque el sexenio que cerró AMLO en 2024 acumuló más de 8,000 desapariciones de menores, la cifra más alta para un solo gobierno desde que hay registros. Y el nuevo gobierno aún no ha demostrado que va a romper esa tendencia.
Y porque detrás de cada número hay una familia buscando. El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) lo dijo sin rodeos en la conmemoración del 30 de agosto: «No basta con cifras, registros, folios y protocolos». Las familias quieren resultados, no administración de la crisis.
La lógica detrás del número: quién desaparece y dónde
El patrón por edad es uno de los datos más reveladores de toda la serie histórica. Aunque los niños más pequeños (0 a 5 años) también están presentes en el registro, la desaparición se dispara en la adolescencia. Los estados con mayor incidencia de violencia armada y presencia de crimen organizado concentran los casos: Guanajuato, Estado de México, Michoacán, Chihuahua y Jalisco encabezan los crímenes contra la vida de menores.
El perfil de las niñas y adolescentes mujeres que desaparecen también tiene sus propias alarmas: las jóvenes de 15 a 19 años son el grupo con más reportes cuando se cruzan las variables de sexo y edad en el RNPDNO. Entre junio y julio de 2026 se registraron 322 reportes de mujeres de 15 a 19 años en ese solo período. No todas las desapariciones son forzadas ni tienen la misma causa, pero el patrón obliga a tomar en serio la perspectiva de género y edad.
Es un cuadro donde los riesgos se bifurcan según el género del adolescente: las chicas enfrentan con más frecuencia desapariciones vinculadas a trata y violencia de género; los chicos, al reclutamiento y la violencia del crimen organizado. La semana pasada registramos cómo en solo siete días desaparecieron 155 personas, con adolescentes y jóvenes como los más afectados.
¿Qué pide la sociedad civil?
REDIM lleva años documentando esta crisis y exigiendo al Estado lo básico: que la búsqueda sea inmediata, que los casos queden registrados, que exista un protocolo específico para menores de edad. Parte de esas demandas ya están en la ley, gracias a presión de organizaciones y familias. El problema es que tener una ley y aplicarla son cosas muy distintas en México.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) actualiza sus datos constantemente y los pone a disposición pública. Los números existen. Lo que falta es voluntad política para traducirlos en acción.
¿Y qué sigue?
El cambio en el perfil de los desaparecidos activos —más varones que niñas por primera vez— debería encender una alerta en los diagnósticos de seguridad del gobierno federal. No solo porque el número total sigue creciendo, sino porque sugiere que las dinámicas de reclutamiento forzado y violencia armada están jalándose a más adolescentes varones hacia la desaparición.
Mientras tanto, las familias siguen buscando. Y México sigue acumulando casos sin resolver.




