Este martes 25 de agosto, el gobierno federal desplegó 300 militares más a Sinaloa, el mismo día en que el Congreso del estado designó a Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina. Un doble movimiento que deja claro el nivel de tensión que vive la entidad: refuerzo armado y cambio de mando simultáneos.
Cómo salieron los militares a Sinaloa
El contingente de 300 efectivos del Ejército Mexicano despegó a las 10:30 de la mañana desde la Base Aérea Militar de Santa Lucía, en el Estado de México, con destino al Aeropuerto Internacional de Mazatlán. Viajaron a bordo de dos aeronaves Boeing 737 de transporte pesado de la Fuerza Aérea Mexicana. Su misión: realizar patrullajes, reconocimientos terrestres y acciones disuasivas en zonas prioritarias del estado, todo dentro del marco de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública.
Los nuevos elementos se integraron al dispositivo que ya mantenía la 9ª Zona Militar en la entidad. La Secretaría de la Defensa Nacional señaló que las operaciones se realizarán en apego a la Ley Nacional Sobre el Uso de la Fuerza y con respeto a los derechos humanos.
¿Por qué te importa la presencia de militares en Sinaloa?
Porque no es el primer refuerzo y claramente tampoco es el último. Desde 2024, Sinaloa vive un enfrentamiento entre facciones del Cártel de Sinaloa que ha elevado brutalmente los niveles de violencia en el estado. El gobierno federal ya había acumulado más de 13 mil militares en la entidad meses atrás, incluyendo fuerzas especiales, vehículos y aeronaves. Estos 300 más son señal de que la situación sigue sin estabilizarse.
El patrón no es exclusivo de Sinaloa: el gobierno de Sheinbaum ha apostado por la militarización como respuesta central a la crisis de seguridad. Si quieres ver cómo funciona esta lógica en otro estado, mira lo que pasó con los 10 mil militares enviados a Michoacán para combatir la extorsión.
Quién es Graciela Domínguez Nava, la nueva cara del gobierno sinaloense
Mientras aterrizaban los soldados, el Congreso de Sinaloa votaba en sesión extraordinaria: 31 votos a favor y 6 en contra para designar a Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina. Morena y el PVEM votaron a favor; PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, en contra.
Domínguez Nava es licenciada en Sociología por la Universidad Autónoma de Sinaloa, originaria de El Rosario. Fue secretaria de Educación Pública y Cultura de Sinaloa de 2021 a 2024, cargo que le dio Rubén Rocha Moya cuando llegó al poder. Es, en pocas palabras, una figura del círculo cercano del gobernador que ahora está bajo licencia indefinida —la segunda— mientras enfrenta señalamientos de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York por presuntos vínculos con Los Chapitos.
La oposición ya la está criticando exactamente por eso: ¿qué tan interina es alguien que llega apadrinada por el mismo político que generó la crisis?
El contexto: segunda licencia, segunda gobernadora interina de militares en Sinaloa
Esta es la segunda gobernatura interina en poco tiempo. Rocha Moya ya había pedido licencia en mayo, cuando fue designada Yeraldine Bonilla. Volvió brevemente —apenas unas 30 horas— sin el respaldo de Morena ni de la presidenta Sheinbaum, y tuvo que irse de nuevo. Eso obligó al Congreso a convocar una segunda sesión extraordinaria esta semana.
Al rendir protesta, Domínguez Nava declaró que «este momento exige honestidad» y que gobernará «para todas y todos, sin distingos, sin exclusiones». Palabras necesarias en un estado donde la institucionalidad lleva meses en cuidados intensivos.
Los militares a Sinaloa no son una solución, son un síntoma
Mandar soldados es la respuesta más visible que tiene el gobierno federal cuando una crisis se sale de control. Pero Sinaloa lleva dos años demostrando que la presencia militar no es suficiente por sí sola para pacificar un territorio fragmentado entre facciones criminales en guerra. La pregunta que nadie quiere responder en voz alta es: ¿cuántos refuerzos más harán falta antes de que haya una estrategia política real?
Lo que pasa en Sinaloa hoy —militarización + inestabilidad política + cambios de mando express— es el termómetro más claro del estado de la seguridad pública en México. Y el mercurio no baja.




