Ya van cinco detenidos por la masacre de Zacatecas en la que diez personas fueron secuestradas y asesinadas el pasado 18 de julio. Lo que nadie esperaba es que entre los capturados hubiera una menor de 16 años. La masacre Zacatecas detenidos arroja un perfil que incomoda: gente joven, de estados vecinos, reclutada para vigilar y callar.
Qué pasó el 18 de julio en Zacatecas
Entre la noche del viernes y el sábado, diez hombres fueron privados de su libertad y luego localizados sin vida en los municipios de Pánuco, Morelos y Sain Alto. No fue un enfrentamiento: el informe forense indica que ocho de ellos murieron por asfixia o estrangulamiento y dos por heridas de bala. Los sacaron, los desaparecieron y los mataron.
Entre las víctimas estaba Ignacio Castrejón Valdez, exalcalde de Sombrerete; Fidel Alvarado de la Torre, funcionario de Desarrollo Social en Fresnillo; un bombero, un DJ y cinco trabajadores de construcción y minería. Ocho eran de Zacatecas, dos de Durango.
Quiénes son los 5 detenidos por la masacre Zacatecas
Las primeras dos capturas ocurrieron el domingo y lunes, en Pánuco y Fresnillo respectivamente. El martes, el Operativo Rastrillo —coordinado entre el Ejército, la Guardia Nacional, las Fuerzas de Reacción Inmediata Zacatecas (FRIZ) y la Fiscalía estatal— interceptó un vehículo en una brecha de terracería entre las comunidades José María Morelos y 6 de Enero, en Fresnillo.
Dentro iban tres personas: Leonel ‘N’, de 23 años, originario de Mazatlán, Sinaloa; Osvaldo ‘N’, de 22 años, de Durango; y Dulce ‘N’, menor de edad de 16 años, originaria de Jerez, Zacatecas. En el vehículo encontraron dosis de metanfetamina y marihuana, seis cargadores para fusil calibre .223, tres chalecos balísticos, 40 estrellas ponchallantas y equipos de radiocomunicación.
Según el secretario de Seguridad Pública, el general Arturo Medina Mayoral, los tres presuntamente hacían labores de halconeo: vigilaban movimientos policiales y los comunicaban por radio para facilitar los secuestros. Los propios detenidos reconocieron pertenecer a un grupo delictivo.
Por qué te importa la masacre Zacatecas detenidos
Porque una menor de 16 años reclutada para hacer halconeo no es un accidente: es el síntoma de una crisis de seguridad que tiene décadas y que el Estado no ha podido —o no ha querido— resolver. Zacatecas lleva años siendo uno de los estados con mayor tasa de homicidios del país, territorio en disputa entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa, según ha reconocido el propio gobierno estatal.
La masacre del 18 de julio también pone sobre la mesa algo más incómodo: la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas mantiene abierta una línea de investigación sobre la posible colusión de servidores públicos municipales con el crimen organizado, además de una presunta red de extorsión vinculada a los hechos. Es decir: no descartan que el Estado haya mirado para otro lado, o algo peor.
El video falso y la guerra de narrativas
Paralelo a las detenciones, circuló en redes un video en el que supuestamente el Cártel de Sinaloa se adjudicaba la masacre y amenazaba al gobierno de David Monreal. Las autoridades zacatecanas lo descartaron como falso y anunciaron que será sometido a peritaje. En un contexto donde la desinformación se vuelve arma política, ese video —real o no— ya cumplió su función: generar miedo e incertidumbre.
¿Qué sigue con el Operativo Rastrillo?
Las autoridades adelantaron que el operativo no para. El objetivo ahora es localizar y desmantelar campamentos del grupo criminal responsable en zonas de difícil acceso del estado. Se han realizado cateos en Pánuco, Vetagrande, Fresnillo y la capital. Cinco detenidos en cuatro días puede sonar a avance, pero con diez víctimas fatales y líneas de investigación que apuntan a complicidades institucionales, queda claro que esto apenas empieza.
Zacatecas no es un problema nuevo ni una nota de tres días. Es el resultado acumulado de años de impunidad, reclutamiento de jóvenes y disputas territoriales que el gobierno federal lleva años prometiendo resolver. La pregunta no es cuántos más caen en el Operativo Rastrillo —la pregunta es cuántos Dulce, de 16 años, ya están en el siguiente grupo esperando turno.




