Eutanasia en México: la ley que quiere cambiar cómo nos morimos

Samara Martínez explica qué leyes hay que cambiar para legalizar la eutanasia en México con la Ley Trasciende. Te lo desglosamos sin rodeos.

La Ley Trasciende es la apuesta más seria que ha tenido México para legalizar la eutanasia. La impulsó Samara Martínez, una activista de 31 años con insuficiencia renal crónica terminal, y en este momento está sobre la mesa del Congreso de la Ciudad de México. Aquí te explicamos qué cambia, qué dice la ley hoy y por qué importa.

Qué es la Ley Trasciende y quién la hizo

Samara Martínez Montaño es periodista, docente y paciente terminal. Diagnosticada con lupus, insuficiencia renal crónica, glomeruloesclerosis focal y otras enfermedades desde los 17 años, pasó por trasplantes, quimioterapias y sesiones de hemodiálisis de hasta diez horas diarias. De esa experiencia nació la Ley Trasciende: una iniciativa ciudadana que presentó el 29 de octubre de 2025 ante la Cámara de Diputados y el 19 de noviembre de 2025 ante el Senado de la República.

La propuesta acumuló más de 128 mil firmas ciudadanas y cuenta con respaldo de senadores de distintos partidos. Su premisa central es sencilla pero potente: morir con paz también es un derecho. No busca promover la muerte, sino despenalizar la decisión de quienes ya viven en un sufrimiento sin retorno.

El marco legal actual: por qué la eutanasia es delito en México

Antes de entender qué propone la Ley Trasciende, hay que saber contra qué pelea. Hoy en México existen dos leyes que prohíben y criminalizan la eutanasia:

1. El artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud: Establece de forma explícita que «queda prohibida la práctica de la eutanasia, entendida como homicidio por piedad». Desde 2009, este artículo es el candado legal que impide cualquier procedimiento de muerte asistida en el sistema de salud mexicano.

2. El artículo 312 del Código Penal Federal: Tipifica como delito ayudar a morir a alguien por compasión. La pena va de uno a cinco años de prisión si se acredita la petición del enfermo, y de cuatro a doce años si quien ayudó ejecutó directamente la muerte. O sea: un médico que cumpla el deseo de un paciente terminal va a la cárcel.

El resultado práctico es que México solo reconoce legalmente la voluntad anticipada (rechazar tratamientos) y los cuidados paliativos, pero ninguna acción activa para terminar el sufrimiento. Y eso, solo en 14 de los 32 estados.

Qué cambios concretos propone la Ley Trasciende

Samara ha explicado en múltiples foros que legalizar la eutanasia en México requiere modificar exactamente esos dos documentos:

  • Derogar el artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud y crear un nuevo marco dentro del Título Octavo que regule el acceso a la muerte médicamente asistida con condiciones específicas.
  • Reformar el artículo 312 del Código Penal Federal para que los médicos que apliquen eutanasia bajo los términos de la ley no sean considerados criminales.

¿Quién podría solicitarla? La iniciativa establece requisitos claros: ser mayor de 18 años, tener pleno uso de facultades mentales, presentar diagnóstico de enfermedad terminal o crónico-degenerativa incurable, contar con dos dictámenes médicos coincidentes y hacer una solicitud formal ante notario.

Además, la propuesta contempla que el procedimiento pueda realizarse gratuitamente en instituciones públicas, en hospitales privados o en el domicilio del paciente.

El debate que se viene: ¿por qué la Ley Trasciende eutanasia México divide opiniones?

No todo el mundo está a favor, y vale la pena escuchar los argumentos. Desde el sector salud, Adriana Templos, presidenta del Colegio Mexicano de Cuidados Paliativos, advierte que entre el 70 y 79% de quienes necesitan cuidados paliativos no los reciben, y que apenas existen entre 120 y 140 servicios especializados para más de 125 millones de habitantes. Su argumento: no podemos hablar de una elección libre si el sistema público no ofrece alternativas reales al sufrimiento.

La Arquidiócesis Primada de México también se ha opuesto, sosteniendo que el sufrimiento no elimina la dignidad humana.

En el otro lado, juristas como Diego Valadés sostienen que en un Estado laico no es válido imponer el dolor a nadie con base en convicciones religiosas ajenas. Y las encuestas respaldan esa postura: 7 de cada 10 mexicanos apoyan la muerte digna, cifra que sube al 80% entre la población joven.

Por qué te importa la Ley Trasciende eutanasia México

Porque esto no es un debate abstracto de filósofos. Es la pregunta más concreta que existe: ¿tienes derecho a decidir cómo y cuándo termina tu sufrimiento?

El 3 de agosto de 2026, la bancada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México recibió formalmente la iniciativa. La coordinadora Xóchitl Bravo prometió foros de diálogo. Mientras tanto, Samara convocó la primera marcha nacional por la muerte digna para el 28 de agosto, desde Bellas Artes hasta Palacio Nacional.

Si aprobarse en la CDMX primero, podría abrir la puerta a un efecto dominó en los estados, similar a lo que pasó con el matrimonio igualitario. Y si avanza en el Senado, México se convertiría en el primer país de América Latina en legalizar la eutanasia a nivel federal —Uruguay lo hizo en 2025 pero a nivel nacional como país pequeño, el peso simbólico de México sería otro.

El debate ya llegó al Congreso. Lo que viene depende, en parte, de cuánta gente lo exija en las calles. Y de si los legisladores entienden que legislar sobre la muerte también es legislar sobre la dignidad de la vida. Puedes seguir el avance de este y otros temas de derechos en discusión, como el análisis de cómo las instituciones mexicanas responden a sus ciudadanos frente a crisis como la fuga en el pozo Krem-1 de Pemex: en el fondo, siempre es la misma pregunta sobre quién protege a quién.