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La reunión más relevante y trascendental del año.

La semana anterior, un día antes de iniciar la cumbre del G-20, los Presidentes de EUA, Joe Biden, y de China, XI Jinping, tuvieron su primer reunión presencial bilateral desde que Joe Biden asumió el poder en EUA. Dicha reunión tuvo una duración de tres horas y media. Ambas naciones publicaron en sus medios oficiales, lo que presuntamente sus líderes expresaron en privado, por lo que existen algunas diferencias al comparar una y otra versión.

El comunicado de China fue más extenso, complementado con diversos argumentos de soporte a los comentarios de su Presidente. En el caso de EUA, el Presidente Joe Biden posteriormente ofreció una rueda de prensa, donde aclaró que su política y posición respecto a Taiwán no cambia, que no hay necesidad de una “nueva Guerra Fría” con China, y que no cree que China invada Taiwán. Por su parte, se dice que Xi Jinping enfatizó que “Taiwán es un tema medular entre los temas principales de interés para China”, además de considerarlo como la “primera línea roja que no se debe cruzar en la relación EUA-China”, al considerar “irreconciliable” la “independencia de Taiwán”.

Además, China solicita a EUA ser “consistente con sus palabras y acciones” refiriendo la política de “una sola China” que reconoce un solo gobierno basado en Beijing. Sin embargo, EUA mantiene hasta ahora su llamada política de “ambigüedad estratégica” para el manejo del complejo tema. Entre las coincidencias, ambos líderes reiteraron su oposición a la amenaza o uso de armas nucleares para cualquier enfrentamiento. EUA informó que presionó a China para controlar y limitar las pruebas de misiles que realiza Corea del Norte, mientras que China comunicó que desea que EUA, la Unión Europea, y la OTAN, establezcan un diálogo con Rusia para la solución del conflicto en Ucrania. Finalmente, los líderes acordaron mantener abierto el canal de comunicación.

Mi análisis y prospectiva:

Ha sido la reunión más importante del año, por tratarse de los dos líderes globales más poderosos, que se habían mantenido distantes. Basado en sus acuerdos, discrepancias, y decisiones, estabilizan o desequilibran al resto del mundo. Su buena o mala relación, es un termómetro y pronóstico de la estabilidad global. Desde la perspectiva diplomática, aunque aún no se resolvieron las diferencias, es un acontecimiento positivo que facilita el diálogo y establece un mecanismo de negociación, antes de cualquier malentendido.

Entre los objetivos primordiales estará el evitar que la competencia entre potencias se convierta en conflicto. La independencia o pertenencia de Taiwán seguirá siendo el aspecto más álgido. China lo considera como un conflicto enteramente interno y dentro de su territorio, y EUA mantiene una postura de defender la independencia de la isla, es decir, de momento no se identifica un escenario que satisfaga a ambas partes. Ambos Presidentes, habiendo superado ya los correspondientes procesos electorales en sus países, cuentan ahora con mayor margen de maniobra para sus acciones y declaraciones.

Por ende, es previsible que China comience un escalamiento, y que EUA asuma una postura de diplomacia coercitiva. Aunado a la aversión de ambos líderes por provocar un conflicto militar, el potencial daño económico para las dos naciones -y el mundo-, los obliga a reflexionar, comunicarse, y negociar, antes de cualquier decisión, pues los dos Presidentes buscan actualmente mejorar sus economías y evitar cualquier riesgo que las contraiga. La realidad es que gran parte de la estabilidad global, en los aspectos geopolítico, militar y económico, depende de estas dos potencias. El resto del mundo deberá presionar para que ambas alcancen acuerdos.


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