Argentina autorizó este 19 de agosto la deportación a México del excontralmirante Fernando Farías Laguna, señalado por la FGR como uno de los líderes de la red de huachicol fiscal conocida como «Los Primos». La decisión llegó en un momento más que simbólico: justo mientras el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, estaba en Buenos Aires para una conferencia internacional organizada por la DEA.
¿Quién es Farías Laguna y por qué está en esto?
Fernando Farías Laguna es excontralmirante de la Secretaría de Marina y, junto con su hermano Manuel Roberto —vicealmirante ya recluido en el penal de El Altiplano—, encabezaba la organización criminal bautizada como «Los Primos». Ambos son sobrinos políticos del exsecretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, figura clave del gobierno de López Obrador.
Farías fue detenido en Buenos Aires el 23 de abril de 2026 gracias a una ficha roja de Interpol. ¿Cómo llegó ahí? Con un pasaporte guatemalteco falso a nombre de Luis Lemus Ramos. Llevaba meses prófugo de la justicia mexicana desde 2025.
¿Qué es exactamente el huachicol fiscal y por qué es tan grave?
El término puede sonar técnico, pero la lógica es simple y escandalosa: la red introducía combustible de contrabando —diesel principalmente— a través de aduanas marítimas como las de Tampico y Altamira, declarándolo como «aceite» ante las autoridades. Para lograrlo, corrompían a verificadores, funcionarios de aduanas, agentes portuarios y, sí, a marinos con acceso directo a la infraestructura estratégica del país.
La FGR documentó que la red operó al menos desde 2023 e introdujo más de 31 buques cargados de combustible ilegal entre 2024 y 2025. Cada barco traía consigo una «cuota» de sobornos de alrededor de un millón 750 mil pesos. El daño al erario: estimaciones apuntan a que el huachicol fiscal representa cerca del 2% del PIB nacional en evasión fiscal, hablamos de hasta 500 mil millones de pesos.
El truco adicional del esquema era fiscal: al introducir el combustible como si fuera otra mercancía, las empresas fachada evitaban pagar el IEPS y el IVA correspondiente. Esos impuestos nunca llegaban al SAT. Por eso se llama «fiscal»: no solo es robo de combustible, es defraudación tributaria a escala industrial. Y detrás de todo eso estaban militares con rango, no cualquier banda callejera. Si quieres entender cómo la geopolítica impacta en casos como este, vale la pena recordar que Argentina es hoy el país de América Latina menos querido en el mundo según rankings internacionales, lo cual no es un dato menor cuando hablamos de negociaciones diplomáticas con Buenos Aires.
Por qué te importa la deportación del huachicol fiscal
Porque ese combustible robado y esos impuestos evadidos son dinero que no llegó a hospitales, escuelas ni infraestructura pública. La red «Los Primos» llegó a operar en aduanas de al menos 13 estados: Tamaulipas, Veracruz, Sonora, Colima, Baja California, entre otros. No era un problema regional: era un sistema nacional de saqueo con uniformes navales.
Además, el caso abre preguntas incómodas: ¿cómo operó durante años sin que nadie en la cadena de mando lo detectara —o quisiera detectarlo? La investigación involucra a Pemex como víctima institucional de un esquema que distorsiona el mercado de hidrocarburos y pone en desventaja a cualquier empresa que sí paga sus impuestos.
El papel de Harfuch y el factor EE.UU. en esta deportación
La coincidencia de tiempos no es casual. García Harfuch se encontraba en Buenos Aires participando en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas organizada por la DEA, donde el director de esa agencia, Terrance Cole, lo describió públicamente como «un socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos».
En ese contexto, Harfuch se reunió con la ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, quien confirmó el encuentro en redes sociales hablando de «fortalecer el trabajo conjunto contra el narcotráfico y el crimen organizado». Horas después, Argentina autorizó la deportación.
Fuentes cercanas al caso apuntan a que Washington tuvo un papel activo en convencer a Buenos Aires de proceder con la entrega, bajo la condición de garantizar los derechos humanos de Farías Laguna. Su defensa, el despacho Mendieta y Asociados, confirmó la deportación pero advirtió que hasta el momento no había constancia de que el avión hubiera despegado. La audiencia de extradición formal estaba programada para el 27 de agosto: la vía de deportación —por haber ingresado a Argentina con documentación falsa— permite evitar ese proceso judicial más largo.
¿A dónde va Farías Laguna?
El destino reportado es el penal de máxima seguridad de El Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México. Ahí ya se encuentra su hermano Manuel Roberto. Enfrentará cargos por delincuencia organizada en materia de hidrocarburos ante un juez federal. La FGR tiene abierta la carpeta de investigación desde 2024 y el caso ya tiene varios imputados procesados.
Lo que esta historia dice sobre el sistema
El huachicol fiscal no es solo un caso de corrupción aislado: es el retrato de cómo redes con acceso institucional —rangos militares, puestos en aduanas, conexiones políticas— pueden saquear el erario de forma sistemática durante años. Que el detonante para la captura haya sido un testigo protegido, un ex director de aduana que decidió hablar, dice mucho de cómo funciona realmente la rendición de cuentas en México: no desde arriba, sino cuando alguien adentro decide que ya fue suficiente.
El regreso de Farías Laguna a México es un paso, no el final. Las preguntas sobre quién más sabía y cuánto subió en la cadena de mando siguen abiertas.




