El examen de admisión UNAM 2026 se convirtió en la crisis institucional más grande de la universidad en años recientes: el primer concurso de selección 100% en línea de su historia terminó con inscripciones congeladas, cientos de aspirantes en las calles y una pregunta que no tiene respuesta clara todavía —¿quién entró a la UNAM de forma legítima?
Qué pasó con el examen UNAM 2026 y la IA
Este año, la UNAM aplicó por primera vez su examen de ingreso a licenciatura de manera exclusivamente en línea, con un sistema de vigilancia basado en inteligencia artificial que monitoreaba a cada aspirante a través de su cámara web. La idea era modernizar el proceso y ampliar el acceso: menos traslados, menos papel, más inclusión.
La realidad fue otra. Desde que comenzaron los exámenes en mayo, empezaron las quejas. La IA canceló pruebas por ruido ambiental, movimientos involuntarios y reflejos en lentes de graduación —que el sistema interpretó como uso de celular. Incluso el camión de basura que pasó frente a la casa de alguien fue suficiente para anular horas de preparación.
Al mismo tiempo, otros aspirantes encontraron la forma de burlar el sistema. El método más viral: una cámara 360 girada 180 grados para que la IA no detectara un segundo dispositivo. También circularon extensiones de navegador ocultas y el uso directo de ChatGPT para responder las preguntas.
Los números que delataron el fraude en el examen UNAM 2026 con IA
La alarma llegó con los resultados publicados el 16 o 17 de julio. Un estudiante de doctorado compartió en TikTok un análisis estadístico que se volvió viral: en 2025, solo el 9% de los aspirantes a Medicina superó los 100 aciertos. En 2026, esa cifra saltó al 30%.
Las carreras más competidas fueron las más afectadas. El puntaje mínimo para entrar a Medicina subió de 117 a 120 aciertos; para Ciencias de la Comunicación, de 98 a 109. En total, solo el 14% de quienes presentaron el examen fue aceptado por la vía del concurso: unos 21,962 aspirantes.
Mientras tanto, la UNAM ya había bloqueado a más de 1,117 aspirantes por conductas irregulares —apenas el 2% del total— y presentó una denuncia penal contra personas y empresas que vendían servicios para hacer trampa. Pero para muchos, ese número parece demasiado bajo comparado con el tamaño de la distorsión en los puntajes.
Este escenario dejó fuera a jóvenes honestos que en otro año hubieran entrado. Si quieres ver cuántos aspirantes quedaron excluidos con puntajes que antes eran suficientes, nuestra nota sobre cómo la UNAM dejó fuera a 5 mil aspirantes con puntajes que antes aseguraban ingreso lo explica con detalle.
Por qué te importa el examen UNAM 2026 con IA
Aunque no estés buscando entrar a la UNAM, esto importa por varias razones:
Primero, el tamaño. La UNAM es la universidad más grande e influyente de América Latina. Su proceso de admisión mueve a más de 170,000 aspirantes por ciclo. Lo que pase aquí marca tendencia para el resto de las universidades públicas del país.
Segundo, la pregunta de fondo. ¿Puede una IA ser árbitro de un examen justo? Este caso demostró que no, al menos no sola. El sistema fue demasiado estricto con algunos —cancelando por ruido o internet inestable— y demasiado permisivo con otros, que usaron herramientas de IA para responder sin ser detectados.
Tercero, la desigualdad. Quien tenía mejor conexión, mejor equipo y mejor entorno tuvo ventaja. Quien vivía en una casa con ruido, con internet intermitente o en condiciones precarias, fue castigado. La digitalización del examen prometía más equidad y produjo menos.
La UNAM congeló las inscripciones —y nadie sabe qué sigue
La presión acumulada obligó a la institución a actuar. El 24 de julio, la UNAM suspendió de manera provisional los trámites de entrega de documentos e inscripción para todo el ciclo 2026-2027/1 —justo cuando debían comenzar el 27 de julio. El rector Leonardo Lomelí Vanegas convocó a una Comisión Técnica de especialistas para revisar el proceso y emitir recomendaciones.
El comunicado oficial de la universidad dejó en claro que la medida busca «salvaguardar la certeza» del proceso, pero no dio fecha de resolución ni confirmó si los resultados actuales serán válidos o no. Por ahora, los resultados siguen vigentes en papel, pero nadie puede inscribirse.
El mismo lunes 27 de julio —el día que debían arrancar las inscripciones— cientos de aspirantes marcharon desde el Metro Universidad y el Metrobús Ciudad Universitaria hasta la Biblioteca Central de CU, donde exigieron una auditoría completa al proceso y el regreso a los exámenes presenciales.
¿Y la UNAM qué decía antes? Defendía su propio sistema
Lo más paradójico es que meses antes de la polémica, la propia UNAM salió a defender el modelo. En enero de 2026, en la Gaceta UNAM, la directora de Administración Escolar Ivonne Ramírez Wence aseguró que el examen en línea ampliaría oportunidades y que «la IA no cancela nada, son seres humanos quienes toman decisiones». También destacó que el nuevo esquema evitaría la movilización de alrededor de 1.2 millones de personas.
Los hechos demostraron que el sistema sí canceló exámenes de forma que los afectados percibieron como automática e injusta, y que los seres humanos detrás de la revisión no lograron distinguir con claridad a los tramposos de los honestos.
¿Qué sigue para el examen UNAM 2026?
La Comisión Técnica no tiene plazo público de entrega. El semestre 2027-1 está programado para iniciar el 10 de agosto, lo que deja margen muy estrecho para resolver algo tan complejo. Las opciones sobre la mesa van desde validar los resultados actuales hasta convocar un nuevo proceso —con todas las implicaciones que eso tendría para decenas de miles de jóvenes.
Lo que quedó claro es que apostarle a la tecnología sin garantizar condiciones equitativas de acceso no es modernización: es simplemente trasladar la inequidad a otro formato. La UNAM tiene una decisión histórica por delante, y cualquier camino que tome va a dejar a alguien con una razón legítima para estar enojado.




