Aspirantes de la UNAM van a marcha: no quieren volver a examinarse

Aspirantes seleccionados de la UNAM marchan el lunes contra el examen de control presencial. Te explicamos qué pasó, quiénes van y qué está en juego.

El examen de control de la UNAM desató una nueva ola de protestas. Aspirantes que ya tenían su lugar asegurado para la licenciatura 2026-2027 convocaron una marcha para el lunes 3 de agosto en Ciudad Universitaria, rechazando la medida que la institución anunció tras detectar irregularidades masivas en el proceso de admisión en línea.

Qué pasó: el contexto que nadie te explica completo

Todo empieza con un número que no cuadraba: entre 2021 y 2025, solo alrededor del 3.5% de los aspirantes obtenía 100 o más aciertos. En 2026, esa proporción saltó al 16.3%. Para quienes sacaron 110 o más, pasó de 0.9% a 5.5%. La Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso —creada después de que explotó la polémica por el presunto uso de IA durante el examen— lo documentó y lo presentó el 31 de julio ante el rector Leonardo Lomelí Vanegas.

La conclusión fue contundente: los resultados del primer examen completamente en línea de la historia de la UNAM presentaban anomalías estadísticas imposibles de ignorar. El rector aceptó la recomendación de la comisión y anunció el examen de control presencial.

Quiénes tendrán que presentar el examen de control UNAM

No es para todos. La convocatoria abarcará dos grupos:

  • Quienes ya recibieron un aviso de selección para ingresar a licenciatura en 2026.
  • Quienes no quedaron seleccionados, pero alcanzaron un puntaje igual o superior al mínimo histórico de ingreso registrado entre 2021 y 2026 para la misma carrera, plantel y modalidad.

Se estima que el universo de convocados ronda los 58 mil aspirantes. La UNAM no ha definido aún fecha exacta, pero insiste en no alterar el calendario del ciclo escolar. Para información oficial, la única fuente válida es unam.mx.

La marcha: por qué los seleccionados están furiosos con el examen de control UNAM

Horas después del anuncio, un grupo de aspirantes se plantó frente a la Torre de Rectoría con cartulinas. Una de ellas lo decía sin rodeos: «Invertí tiempo, dinero y salud mental para quedar por mérito, no para que me pidan probar mi inocencia».

La convocatoria a la marcha del lunes comenzó a circular en redes sociales y grupos de WhatsApp. El punto de encuentro es la explanada frente a Rectoría a las 12:00 horas del 3 de agosto. El argumento central de los marchantes es simple: ya pasaron el examen, ya recibieron su aviso de selección, y ahora la universidad los trata como sospechosos por culpa de quienes sí hicieron trampa.

Además de la marcha, ya circula en redes la figura de un amparo colectivo que impugnaría la medida, argumentando que condiciona un ingreso ya comunicado oficialmente.

Por qué te importa el examen de control UNAM

Porque esto no es solo un drama universitario: es un caso de libro sobre qué pasa cuando una institución toma una decisión masiva en línea sin prever cómo la IA podía romper el sistema, y luego le carga el costo a quienes jugaron limpio.

Hay dos lecturas válidas aquí. La primera: la UNAM tiene razón en que no puede dejar pasar irregularidades tan evidentes; permitirlo sería premiar la trampa e invalidar el esfuerzo de miles. La segunda: pedirle a alguien que ya tiene un lugar que vuelva a «ganárselo» sin que haya prueba individual de que hizo trampa es, como mínimo, una injusticia procedimental.

Lo que sí está claro es que este no es un problema nuevo. La UNAM ya había dejado fuera a miles de aspirantes con puntajes que antes garantizaban el ingreso, y la polémica de este año viene de más atrás: el formato en línea abrió grietas que la institución no anticipó.

¿Qué sigue?

La UNAM pidió a los aspirantes no hacer caso a información en redes y estar atentos únicamente a sus canales oficiales. El rector Lomelí ha dicho que el objetivo es arrancar el ciclo escolar sin mover el calendario, lo que implica que el examen de control tendría que aplicarse en las próximas semanas.

Mientras tanto, la marcha del lunes será el primer termómetro real de qué tan organizados están los inconformes y si la presión social puede cambiar algo. El rector ya se plantó: dijo que la medida es necesaria para «preservar la confianza en el proceso de ingreso». Lo que venga después depende de cuántos aparezcan en CU el 3 de agosto.