Uno de cada tres ya no se presentó al examen de control de la UNAM fuera de CDMX

Casi 1 de cada 3 aspirantes no llegó al examen de control UNAM en León y Oaxaca. Te explicamos qué pasó, qué sigue y por qué el ausentismo no es solo un

El examen de control presencial de la UNAM arrancó el 12 de agosto en León, Guanajuato, con un dato que lo dice todo: de los 736 aspirantes convocados al primer turno, solo llegaron 501. El resto —235 jóvenes, casi el 32% de los citados— simplemente no apareció. Y la universidad dice que eso es normal.

Qué está pasando con el examen de control UNAM

Para entender por qué importa este número, hay que recordar el contexto: la UNAM detectó un incremento estadístico atípico en los aciertos del examen de admisión en línea de 2026. Mientras que entre 2021 y 2025 solo el 3.5% de los sustentantes obtuvo 100 o más aciertos, en 2026 esa proporción saltó a 16.3%. La sospecha: uso de inteligencia artificial, hackeos y suplantación de identidad. La respuesta de la universidad fue convocar a cerca de 58 mil 783 aspirantes a repetir la prueba, ahora de forma presencial, en cuatro ciudades del país.

Esa decisión generó una crisis desde el principio. Aspirantes tomaron instalaciones de la UNAM exigiendo volver al examen presencial tras la polémica por la IA, y el malestar no se ha ido. Ahora, con los primeros datos reales del examen de control sobre la mesa, el ausentismo en las sedes foráneas pone en evidencia algo que muchos ya señalaban: obligar a jóvenes de varios estados a viajar a otra ciudad para repetir un examen que ya habían pasado tiene un costo real, y no todo mundo puede pagarlo.

Los números del ausentismo en el examen de control UNAM

La sede de León, Guanajuato, fue habilitada para recibir a aspirantes provenientes de diez estados: Aguascalientes, Durango, Nayarit, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Michoacán, Colima, Jalisco y Zacatecas. La lógica era evitarles el viaje hasta la Ciudad de México. En total, 2 mil 777 aspirantes fueron asignados a esa sede.

En el primer turno del 12 de agosto, de 736 convocados solo se presentaron 501 —el 31.9% no fue. La UNAM lo reportó directamente: faltaron 235 personas. Joaquín Narro, director general de Atención y Orientación Educativa de la universidad, declaró que ese nivel de ausentismo «es el que históricamente falta a los exámenes de admisión» y que, por lo tanto, no resulta extraordinario.

Oaxaca recibió a 1 mil 920 aspirantes asignados el 13 de agosto. Para esa sede, la UNAM convocó a jóvenes de estados del sureste. El patrón fue similar.

Lo que sí es nuevo e inequívoco: quienes no llegaron perdieron su oportunidad definitivamente. La universidad fue clara: no hay cambio de sede, no hay segundo turno, no hay repesca.

Por qué te importa el examen de control UNAM

Porque detrás del porcentaje hay una pregunta de fondo sobre acceso y equidad. Un joven de Colima o de Michoacán que obtuvo un buen puntaje en el examen original tuvo que decidir: pago el transporte, el hotel, la comida, falto al trabajo (o faltan mis papás al suyo), y me presento en León a repetir una prueba que ya pasé. O me quedo en casa y pierdo mi lugar en la UNAM.

No es una decisión académica. Es una decisión económica. Y eso lo saben perfectamente los aspirantes que sí llegaron. «Sí me pareció injusto que por algunos tramposos nos obligaran a presentar de nuevo el examen, pero pues, es lo que me queda, este es mi futuro», dijo Mariana, una aspirante que viajó desde Querétaro.

Ya antes, la UNAM había dejado fuera a 5 mil aspirantes con puntajes que antes aseguraban el ingreso; ahora, el examen de control suma otra capa de filtro que afecta desproporcionadamente a quienes están más lejos y tienen menos recursos para moverse.

Cómo funciona el examen presencial y qué sigue

El examen de control presencial se aplica en computadoras sin conexión a internet, en red cerrada, con supervisores universitarios y notarios presentes desde que se carga el sistema. Tiene 120 preguntas y tres horas para completarlo. Está diseñado, según la universidad, para ser «a prueba de hackeos». Los aspirantes no pueden entrar con celular ni mochila, y son identificados físicamente al llegar.

El calendario completo es: León, Guanajuato (12 y 13 de agosto); Oaxaca (13 de agosto); Tijuana, Baja California (16 de agosto); y Ciudad de México en el Palacio de los Deportes los días 17, 18 y 19 de agosto, donde se concentran 53 mil 568 aspirantes. Los resultados deben publicarse antes del 31 de agosto, fecha en que está previsto el inicio del ciclo escolar 2026-2027/1.

La asignación de lugares se hará, según la UNAM, como históricamente: del puntaje más alto hacia abajo, hasta cubrir los espacios disponibles por carrera y modalidad. Puedes consultar el micrositio oficial del proceso en dgae.unam.mx/Licenciatura2026.

La postura de la UNAM y lo que no cierra

La universidad insiste en que el ausentismo es normal y en que el proceso es justo porque intentó acercar las sedes a los estados de origen de los aspirantes. Pero hay algo que no cuadra: si viajar de Colima a León ya era un esfuerzo, ¿qué pasó con quienes simplemente no pudieron costear ese traslado de último momento? La UNAM no ofreció apoyos económicos universales desde el inicio —aunque algunos reportes mencionan apoyos de hospedaje para ciertos casos en CDMX— ni habilitó alternativas para quienes demostraron que el viaje era inviable.

El examen de control era necesario dada la magnitud de las irregularidades detectadas. Pero la forma en que se ejecutó —con tiempos comprimidos, sedes lejanas y sin red de contención para aspirantes de bajos recursos— garantizó que una parte del daño lo pagaran quienes menos culpa tienen del fraude. Eso no es un dato estadístico menor. Es una decisión de política universitaria, y merece ser nombrada como tal.