El síndrome del “burnout” o estrés laboral parece que es ya parte de la vida cotidiana de las personas, por ello te contamos de los efectos que pueden tener y cómo bajarle a la intensidad de estos padecimientos.
La docente de posgrado y consultora en desarrollo humano, Patricia Lozano Luviano, explicó que ese síndrome se considera una enfermedad psicosocial, en la que influyen factores laborales u organizacionales, y personales.
El síndrome se describió en la década de 1970; pero la Organización Mundial de la Salud lo reconoció como un padecimiento hasta el 2022. Surgió como respuesta al estrés que provoca la sobrecarga laboral y/o el mal ambiente en el trabajo.
Aunque es necesario atender esta problemática, precisó que las instituciones consideran la salud mental de sus trabajadores como un gasto, y no una inversión.
Factores
Una parte importante de empleados en el mundo están más agotados que nunca, afirmó Lozano Luviano. La incertidumbre económica y el miedo a los recortes de empleos, se suman al malestar en el lugar de trabajo. Más de 40% de quienes realizan labores de escritorio se sienten exhaustos, indicó.
En diversos países de América Latina, incluyendo México, se registran bajos salarios, falta de pago y prestaciones. Incluso, genera la necesidad de tener varios empleos, trabajar en algo que no gusta, recorrer grandes distancias entre el trabajo y el hogar. Además se suma la falta de equidad de género, abuso y acoso en el trabajo.
Efectos
La también terapeuta detalló que el síndrome tiene tres componentes y niveles, los cuales es importante conocer para identificar si se está o no en el «burnout».
- Cansancio o agotamiento emocional; es decir, sin ganas o sin motivación.
- Despersonalización. Al respecto, detalló que esta es la construcción inconsciente de una defensa para protegerse de la impotencia, indefinición, frustración y conflictos, que se manifiesta en una desconexión o robotización en el trabajo.
- Abandono de la realización personal. Aquí, la persona pierde el valor que el trabajo tenía para ella, llevándola a la ley del mínimo esfuerzo. En resumen, las personas piensan “hacen como que me pagan, y yo hago como que trabajo”.
Además, la persona se siente agotada física y mentalmente, resentida, poco valorada, cosificada, desesperada y desmotivada. Todo esto, indicó, puede afectar gradualmente su desempeño, salud, relaciones interpersonales y calidad de vida en general.
Lozano Luviano abundó en que el burnout tiene diferentes niveles.
El primero es el “leve”, con quejas vagas, cansancio moderado, pesimismo, aislamiento o desconfianza. Enseguida, el “grave”, donde se trabaja más lento, hay automedicación, ausentismo, aversión o fobia al trabajo, consumo de alcohol o drogas para soportar la situación. Finalmene, el “extremo”, cuando llega el colapso, cuadros psiquiátricos y hasta el suicidio.
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Cómo atenderlo
De acuerdo con la experta, la terapia permite acercarse a las metas, sentirse satisfechos y tener una realización personal, importante para la salud mental. Sin esa atención, se descargan esas emociones en los demás: hijos, pareja, compañeros, padres, vecinos, empleados, etcétera.
Para prevenir el burnout, recomendó fomentar el autocuidado y hábitos saludables como realizar ejercicio, buena nutrición, establecer horarios, descansar adecuadamente, emplear técnicas de respiración y relajación, reconocer emociones, efectuar alguna actividad artística o meditación y asistir a terapia psicológica para apoyo y contención emocional.
Asimismo, acompañamiento en la toma de decisiones, organización del tiempo laboral y personal, y gestión de las relaciones.
Datos en México
Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, antes de la pandemia México ya era uno de los países con más fatiga por estrés laboral. Es decir, al menos 75% de sus trabajadores sufría esta condición, superando los niveles de China (73%) y Estados Unidos (59%).




