Entraron en vigor las reformas aprobadas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el pasado 30 de marzo para garantizar la integridad y honestidad académica, y prevenir o, en su caso, proceder en contra de faltas a este principio universitario en sus diferentes vertientes.
Entre las adiciones y reformas se encuentra la modificación de varios artículos de los Reglamentos General de Estudios Universitarios y de Exámenes. Mismas que permiten a la UNAM anular exámenes, títulos y grados de alumnos y alumnas que no hayan cumplido a cabalidad los requerimientos para obtenerlos.
De igual manera, indica que los consejos técnicos o los comités académicos tendrán entre sus facultades establecer los mecanismos para garantizar la autoría original de los trabajos académicos presentados para una evaluación.
Asimismo, se determina que el título de licenciatura o título profesional se otorgará cuando se hayan acreditado todas las asignaturas o módulos del plan de estudios respectivo. También deben cumplir satisfactoriamente con todos los requisitos de algunas de las opciones de titulación aprobadas por el consejo técnico o por el comité académico correspondiente.
Además, establece que las autoridades, funcionarios, profesores, investigadores, técnicos académicos, asesores, tutores, sinodales y alumnado deben actuar con honestidad académica en la búsqueda, ejercicio, construcción y transmisión del conocimiento.
Por último, se determina que la Comisión de Honor del Consejo Universitario revisará las resoluciones emitidas por el Tribunal Universitario Mientras que las de los Consejos Técnicos conforme al artículo 38 del Reglamento General de Exámenes y las del Comité Universitario de Ética.
Según la UNAM, con estas reformas se busca garantizar la calidad y la integridad de la formación académica y profesional que brinda la universidad. Así como asegurar que los títulos y tengan un valor significativo y reconocido en el ámbito académico y laboral.




