En México, casi la mitad de quienes trabajan bajo una relación asalariada no tienen un contrato estable: son 18.6 millones de personas, el 48% de los 39.3 millones con empleo remunerado y subordinado. El dato no es nuevo, pero sí va en aumento —creció 0.73% en un año— y lo acaba de poner sobre la mesa el Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, justo cuando México negocia la revisión del T-MEC con Estados Unidos.
¿Qué significa trabajar sin contrato en México?
Un contrato de trabajo no es solo un papel. Es el documento que te da acceso a liquidación si te corren, a un proceso formal si te hacen algo indebido, a derechos sindicales y a estabilidad mínima. Sin él, el patrón puede prescindir de ti casi sin consecuencias legales.
El empleo sin contrato en México se concentra en sectores como el comercio, los servicios domésticos, la construcción y la agricultura, aunque también aparece —y eso es lo que más debería incomodar— en empresas medianas con nombre y todo. La precariedad no es solo cosa de changarros.
Los números que no te pueden dejar indiferente
El reporte número 29 del Observatorio de Trabajo Digno (con datos de la ENOE del INEGI) pinta un cuadro bastante más amplio que solo el contrato:
- 35.1 millones de trabajadores no tienen seguro social.
- 32.9 millones perciben salarios insuficientes para cubrir dos canastas básicas.
- 33.1 millones no están afiliados a ningún sindicato.
- 14.4 millones trabajan más de 48 horas a la semana.
- Y 18.6 millones —el dato que nos ocupa— no tienen contrato estable.
En total, la organización estima que 57 millones de personas en México enfrentan exclusión laboral o alguna forma de precariedad, de un universo de 82.3 millones en edad y condiciones de trabajar.
¿Por qué te importa el empleo sin contrato en México?
Si tienes entre 18 y 29 años, esto te toca más que a nadie. Datos históricos del mismo Observatorio muestran que los jóvenes son el grupo con mayor proporción de empleo sin contrato: en rondas anteriores, 6 de cada 10 jóvenes asalariados carecían de esta protección básica. La brecha generacional en precariedad laboral es real y documentada.
Sin contrato no hay certeza de cuánto durarás en el trabajo. No hay liquidación garantizada. No hay posibilidad de acreditar antigüedad. Y en muchos casos, tampoco hay IMSS, lo que significa que una enfermedad o un accidente se convierte en un gasto de bolsillo.
La indefensión laboral no es un problema abstracto: es lo que pasa cuando te avisan un viernes que ya no vas el lunes y no tienes nada que hacer al respecto.
El contexto que el gobierno prefiere no mencionar: el T-MEC
El timing de este reporte no es casual. Acción Ciudadana lo presentó justo cuando México está en la tercera ronda de negociaciones bilaterales para la revisión del T-MEC con Estados Unidos. La organización señala que el país llega a esa mesa con «graves déficits» en su sistema laboral.
Esto importa porque el T-MEC tiene un capítulo laboral que, en teoría, obliga a México a garantizar derechos como la contratación colectiva, la libertad sindical y condiciones dignas de trabajo. Que casi la mitad del empleo asalariado opere sin contrato estable es un argumento que los negociadores estadounidenses pueden —y han— usado para presionar.
Para quienes seguimos la economía cotidiana de la Ciudad de México, este tipo de datos son el trasfondo de una conversación mucho más grande sobre qué tipo de país queremos ser después del T-MEC.
El desempleo oculto: el dato que el gobierno no cuenta
Otro hallazgo del reporte toca algo que Tiempo Real ha señalado antes: la tasa de desempleo oficial en México subestima la realidad. Acción Ciudadana estima un desempleo completo del 9.7% al incluir a 4.9 millones de personas que dejaron de buscar trabajo en la última semana —el llamado «desempleo oculto»— más 1.6 millones desocupados convencionales.
El indicador oficial que publica el INEGI a través de la ENOE reporta una tasa cercana al 3%, que solo cuenta a quienes buscaron trabajo activamente. La diferencia no es un detalle técnico: es una decisión de qué tan cómodo quiere verse el sistema.
Lo que sigue (o debería seguir)
El problema del empleo sin contrato en México no es nuevo ni sorprendente. Lo que sí es relevante es que sigue creciendo —aunque sea medio punto porcentual al año— en un contexto donde el gobierno federal presume récords de empleo formal en el IMSS.
Esos dos datos pueden coexistir sin contradicción: puedes tener más gente registrada en el IMSS y al mismo tiempo más gente trabajando sin contrato, si el crecimiento del empleo se concentra en sectores o modalidades que evitan la formalidad plena. El diablo, como siempre, está en los detalles que no caben en un tuit presidencial.
Mientras tanto, 18.6 millones de personas van a trabajar mañana sin saber si también irán pasado mañana. Eso no es un indicador. Es una forma de vida que el sistema les impuso.



