Las emisiones de Pemex en Dos Bocas subieron 16% en el primer semestre de 2026, justo mientras la presidenta Claudia Sheinbaum repite que el medio ambiente es prioridad de su gobierno. Los datos están en el propio reporte financiero de la empresa: no hay modo de girarle.
¿Qué dice el reporte de Pemex sobre las emisiones en Dos Bocas?
De enero a junio de 2026, Petróleos Mexicanos emitió 38.7 millones de toneladas de dióxido de carbono, un alza de 15.9% frente al mismo periodo de 2025. No es un error de medición: es la tendencia acumulada de varios trimestres consecutivos en rojo.
Al mismo tiempo, las emisiones de óxidos de azufre (SOx) llegaron a 728.7 mil toneladas en el semestre, un incremento de 12.4% respecto al año anterior. Y el metano —un gas que atrapa calor hasta 80 veces más que el CO₂ en un horizonte de 20 años— se disparó desde trimestres previos hasta niveles sin precedente reciente.
La refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, fue señalada por la propia empresa como uno de los factores detrás del repunte. Su arranque operativo empujó las emisiones hacia arriba en lugar de hacia abajo.
Por qué te importan las emisiones Pemex Dos Bocas si no vives en Tabasco
Porque los óxidos de azufre no respetan estados. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) los clasifica entre los contaminantes de mayor preocupación por sus efectos inmediatos en la salud: dañan el sistema respiratorio y son especialmente peligrosos para personas con asma, sobre todo niños.
Y en Paraíso, Tabasco —municipio vecino de la refinería— los niños ya están pagando la cuenta. Madres de familia de casi 400 estudiantes se manifestaron para exigir la reubicación de escuelas que están literalmente pegadas a las instalaciones. Reportan que sus hijos padecen dolor de cabeza, irritación en nariz y garganta, y tos que ahora les dura hasta dos semanas. Esto no es teoría: es la vida cotidiana de comunidades que no votaron por vivir al lado de una refinería.
Más allá de Tabasco, el dióxido de carbono que Pemex lanza a la atmósfera acelera el calentamiento global y favorece fenómenos climáticos extremos —sequías, inundaciones, olas de calor— que ya sacuden a todo el país.
La promesa rota: Sheinbaum y el discurso verde de Pemex
Aquí está la contradicción que duele. En su Plan de Trabajo 2025-2030, el gobierno de Sheinbaum prometió formalmente reducir las emisiones fugitivas de metano y abatir la quema de gas natural. Pemex incluso lanzó un Plan de Sostenibilidad con metas hacia 2030: bajar 61% la intensidad de emisiones en exploración y producción, 40% en refinerías y hasta 90% en óxidos de azufre en plantas de gas.
Los números del primer semestre de 2026 van exactamente en sentido contrario.
No es la primera vez. Desde que arrancó la administración Sheinbaum, Pemex ha roto récords de contaminación trimestre tras trimestre. El discurso de transición energética existe en conferencias mañaneras; en los ductos y chimeneas de Dos Bocas, la realidad es otra. Y esto encaja con un patrón más amplio: Claudia Sheinbaum ya le pidió a un funcionario que no cumpla la norma, una señal de que la regulación ambiental en este gobierno se dobla cuando estorba a la política energética.
El costo humano: niños enfermos y escuelas sin reubicar
A más de dos meses de que Sheinbaum diera instrucciones de reubicar las escuelas cercanas a Dos Bocas, las madres de familia aseguran que no ha habido avances significativos y que nadie les ha dado orientación. Las escuelas siguen ahí. Los niños siguen respirando lo que sale de las chimeneas.
En comunidades aledañas a instalaciones de Pemex en Tabasco se han reportado enfermedades respiratorias, dolores de cabeza, náuseas e irritación de ojos que afectan especialmente a menores de edad y adultos mayores. Se detectaron compuestos como dióxido de nitrógeno, benceno y micropartículas PM2.5, varios de ellos cancerígenos.
Mientras tanto, el boletín oficial de Pemex sobre el 2T26 presume resultados financieros «favorables» y habla de avances en materia ambiental y de gobernanza. Las dos narrativas no pueden coexistir honestamente.
Las emisiones Pemex Dos Bocas en contexto: una tendencia, no un accidente
Desde el gobierno anterior hasta hoy, las emisiones de Pemex van en escalada. Entre 2019 y 2025, los óxidos de azufre prácticamente se duplicaron. Los eventos de fugas superaron los mil anuales durante todo el sexenio pasado. El volumen liberado en accidentes alcanzó cifras sin precedente.
Lo que está pasando en Dos Bocas no es un tropiezo aislado de una empresa que de otra forma funciona bien. Es el resultado de operar infraestructura cara, vieja y mal mantenida, sin presupuesto suficiente para hacerlo bien y con un discurso oficial que prefiere hablar de soberanía energética antes que de salud pública.
Para entender el cuadro completo de cómo el gobierno maneja crisis que involucran instituciones del Estado y comunidades vulnerables, vale la pena ver cómo Sheinbaum ha gestionado el caso Ayotzinapa ante la CNDH: la lógica de aplazar, matizar y administrar el daño parece una constante.
¿Qué debería pasar?
Reubicación inmediata de las escuelas. Monitoreo ambiental público y en tiempo real alrededor de Dos Bocas. Rendición de cuentas sobre por qué el Plan de Sostenibilidad de Pemex no se está cumpliendo. Y, ya de una vez, que el gobierno deje de vender una narrativa verde mientras firma permisos para que la refinería más cara de la historia reciente del país siga contaminando.
Los datos son de Pemex. Las promesas son de Sheinbaum. La contradicción es del gobierno. Y los que la pagan con su salud son los niños de Paraíso, Tabasco.




