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El “rejuvenecimiento nacional” de China, en el tercer periodo de su Presidente

El Presidente de China, Xi Jinping, se ha convertido en el primero en continuar en el poder por un tercer periodo de cinco años, al recibir la aprobación del Partido Comunista de China durante su 20º Congreso, y con las previas adecuaciones constitucionales que permiten por primera vez su reelección indefinida.

Destacaron varias frases en su discurso durante el evento. Pretende convertir a China en el primer “país socialista moderno” con una sociedad mayoritaria de medio ingreso para el 2035, a su vez que ofrece al mundo una “modernización al estilo de China”.

Entre sus principales objetivos está el “rejuvenecimiento nacional”. Analistas consideran que ahora la prioridad de seguridad remplaza a la económica, al declarar que: “la seguridad nacional es el fundamento del rejuvenecimiento nacional, y la estabilidad social es la precondición para la fortaleza nacional… hemos decidido salvaguardar la seguridad del poder de China, su sistema e ideología, y fortalecer la capacidad de seguridad en áreas clave”. Las declaraciones surgen justo después de la publicación de la “Estrategia de Seguridad Nacional” de EUA, que proyecta a China como “el único competidor con la intención de modificar el orden internacional, y con el poder económico, diplomático, militar, y tecnológico para hacerlo”. Como ejemplo de dicha competencia, EUA recientemente ordenó el cese de provisión de semiconductores (i.e. chips electrónicos) a China, tras una serie de diversas estrategias para restringir su acceso a tecnologías avanzadas.

Mi análisis y prospectiva:

El objetivo de “rejuvenecimiento nacional” se verá fortalecido ante la sociedad de China, como una respuesta al activismo de EUA por delimitar el posicionamiento global y crecimiento de China.

El enfoque por priorizar la seguridad, pudiera, entre varias interpretaciones, tratarse de una preparación para las diferencias que surgirán con EUA sobre Taiwán.

No obstante, el término seguridad en el contexto de su discurso y planes, debe entenderse no sólo como un aspecto militar, sino como un objetivo holístico que abarca la parte digital, el espacio, la autosuficiencia energética y alimentaria, entre otros aspectos. Es decir, la prioridad de la seguridad incluye también la seguridad económica. Es de esperar una agenda de política exterior agresiva por parte de China, después de que Xi Jinping ha asegurado cinco años más en el poder.

La posibilidad de una estrategia más hostil para la “reunificación” con Taiwán se incrementa, y el objetivo final no está en duda. Por ende, entre las prioridades de China estará la decisión de cuándo y cómo formalizarlo en los aspectos territoriales, militares, políticos, y económicos, como sucedió a toda proporción guardada con Hong Kong. Aunque China tendría mucho que perder (e.g. potencial conflicto militar, posibles sanciones económicas), también tendría mucho que ganar al integrar una economía con avanzado desarrollo (e.g. principal productor global de semiconductores), además del simbolismo político e histórico.

Por lo tanto, existe una alta posibilidad que la tensión con EUA y algunos de sus aliados, sobre todo los de mayor capacidad económica, se incrementará y acelerará.

Los países de la Unión Europea tendrán distintas perspectivas sobre el manejo de su relación con China como aliado, competidor, o amenaza, dependiendo de su aversión al riesgo por provocar diferencias que impacten sus economías.

El cambio en el orden mundial continúa, liderado por el Presidente Xi Jinping. Inclusive en 2024 tendrá la oportunidad de atestiguar otra elección presidencial de EUA, país que por su potencial, hegemonía, y objetivos de política exterior, procurará influir y modular significativamente los planes futuros de China.


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