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El día más agridulce en la historia de México…

Por primera vez llega una mujer a la Presidencia de la República, siendo la candidata más votada en la historia y con una victoria contundente, sin embargo, ¿se puede considerar una victoria inigualable para el movimiento feminista o una muestra clara que hoy más que nunca México es una país machista? Lo que es indudable es que la lucha de miles de mujeres que desde lo individual y colectivo han levantado la voz y abrieron paso para que hoy todas podamos participar en la vida política del país ha rendido frutos y estamos ante la primer Presidenta en la historia de nuestro país.

Dicho suceso inigualable, abre una esperanza para que las niñas de nuestro país crezcan con la ilusión y certeza de que pueden llegar a posiciones de poder y desarrollarse en un país equitativo y justo. Pero fuera de esta hermosa utopía, ¿realmente vivimos en una país equitativo y justo?

Un país en el que diario se tienen 9 feminicidios, diario desaparecen 14 personas, diario ocurren 89 homicidios dolosos, diario hay extorsiones, crimen organizado, violencia e impunidad.

Es por ello, que el 2 de junio de 2024 se convierte en el día más agridulce en la historia de nuestro país, porque dentro de lo que para muchos se puede considerar una fiesta, lamentablemente perdió nuestra democracia, perdió la división de poderes, perdió el sistema de pesos y contrapesos, perdieron las instituciones y el diálogo plural. Dando victoria al autoritarismo, enfrentamiento y polarización. Dónde el hartazgo de la gente y el uso faccioso de los programas sociales fueron el eje rector, sumado al fanatismo exacerbado por un líder político que regresó hábilmente la ilusión de un México próspero y de bienestar.

En esta jornada electoral, aproximadamente 35 millones de mexicanas y mexicanos decidieron contundentemente, lo cual se puede considerar una fiesta democrática sin precedentes. Sin embargo, ese festejo es efímero, ya que se dejó de lado el espíritu sustancial de la democracia: limitación del poder.

Y en esta jornada electoral se optó por la continuidad del líder de un movimiento, no por una candidata o propuestas, regresó el régimen de un partido hegemónico, al que tanto hemos criticado y por el que tanto se buscaba no regresar para creer en la alternancia del poder.

Votar fervientemente por un solo partido político deriva en la concentración de poder, dar el mando del Poder Ejecutivo, el control absoluto de las Cámaras de representación popular y demás cargos públicos, representa una amenaza para la democracia, la pluralidad y el respeto a los Derechos Humanos.

La salud de una democracia se refleja en la diversidad y competencia política, que aseguran que el gobierno sea responsable y receptivo a las necesidades de toda la ciudadanía. Y el propósito no es juzgar la decisión de millones de mexicanas y mexicanos, porque en primera instancia de eso va la democracia, de representar a la mayoría y sus intereses. Pero ¿realmente esos 35 millones representan la mayoría en nuestro país? ¿Dónde quedan los intereses de los otros 63 millones de electores?

Eso es lo que busco, crear conciencia sobre la importancia de participar en la política de nuestro país, de realizar un voto informado y consciente, teniendo presentes las implicaciones del mismo.

Debido a que, sin importar inclinación política, es crucial promover y proteger un sistema político de pesos y contrapesos, en el que múltiples partidos puedan competir en igualdad de condiciones para garantizar así un gobierno más equitativo, justo y representativo.

Porque lamentablemente, en esencia no existe una cuarta transformación, no hay una verdadera oposición y mucho menos una tercera vía con una nueva política. Todo es más de lo mismo, todo es pan y circo, todo es saltar de un partido a otro en busca de un beneficio individual. Por ello, sin importar partido e inclinación política, todos tienen una deuda histórica con México. Y esa deuda se acrecenta cuando se privilegia un beneficio individual por encima del bien común, ya que con ello se ha perdido el sentido puro de la democracia y la política en cualquiera de sus ideologías y colores.

Por este motivo hoy nos toca una tarea más complicada que a los más de 20,000 servidores públicos electos el día de ayer. Nos toca informarnos, nos toca escuchar, nos toca ver a quien es distinto a mi, nos toca sumar voluntades, nos toca trabajar y unirnos por ese México que estoy segura todas y todos soñamos.

La prosperidad y bienestar de México no recae en una sola persona, recae en todxs y cada unx de nosotrxs.


Jimena Cortez Aguilar. Licenciada en Relaciones Internacionales por La Salle

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