La presidenta Claudia Sheinbaum envió este 30 de agosto al Congreso una iniciativa de reforma constitucional para prohibir la doble nacionalidad en candidaturas a la Presidencia, gubernaturas y Jefatura de Gobierno de la CDMX. La confirmación llegó directamente desde el Senado: Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva de la Comisión Permanente, informó que también recibieron una segunda iniciativa para reformar la Ley de Inversión Extranjera.
Qué dice exactamente la iniciativa sobre doble nacionalidad en candidaturas
La propuesta es concreta: si tienes otra nacionalidad además de la mexicana y quieres registrarte como candidata o candidato a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la CDMX, primero tienes que renunciar a ella. No después de ganar. Antes de pedir tu registro.
La iniciativa modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución —los que establecen los requisitos para esos tres cargos ejecutivos—. Y va más lejos: quien ya esté en el cargo tampoco podrá adquirir otra nacionalidad ni invocarla ante autoridades extranjeras mientras gobierne.
La armaron la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, y Arturo Zaldívar, exministro de la Suprema Corte y actual coordinador general de Política y Gobierno. De aprobarse, el gobierno propondría además cambios a la Ley de Nacionalidad para establecer el procedimiento formal de renuncia ante el Instituto Nacional Electoral (INE).
El contexto que nadie te está contando: todo empezó con Cabeza de Vaca
Esta reforma no salió de la nada. El martes 25 de agosto, Sheinbaum lanzó la idea públicamente, justo cuando el caso de Francisco García Cabeza de Vaca —exgobernador de Tamaulipas con doble nacionalidad mexicana y estadounidense— volvió a la conversación nacional.
Cabeza de Vaca enfrenta una orden de aprehensión por presuntos delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero, pero vive en Estados Unidos y México no ha logrado su extradición. La propia Sheinbaum lo señaló: la doble nacionalidad del exgobernador complica el proceso legal. Y de ahí a la iniciativa constitucional fue cuestión de días.
Cuando le preguntaron en conferencia si la reforma le cerraría la puerta a Cabeza de Vaca —quien ha anunciado que buscará la Presidencia en 2030—, Sheinbaum fue directa: «Está muy difícil ser candidato y lanzar tu candidatura desde otro país». El exgobernador respondió que buscaría la vía legal de todas formas y acusó que la reforma lleva su nombre entre líneas.
Por qué te importa la doble nacionalidad en candidaturas
Puede sonar a pleito político entre adultos mayores con poder, pero las implicaciones son reales para cualquiera que piense en democracia y soberanía.
Primero, el vacío legal que esto cierra. Actualmente la Constitución dice que el presidente debe ser «mexicano por nacimiento», pero no es explícita sobre la doble nacionalidad durante la candidatura. Ese hueco ha permitido que gobernadores en funciones tengan otra ciudadanía sin que la ley lo prohíba expresamente.
Segundo, el debate de fondo. ¿Tener dos pasaportes te hace menos leal a México? No necesariamente. Millones de mexicanas y mexicanos en la diáspora tienen doble nacionalidad y su amor por este país no está en duda. El problema —según el gobierno— es específico para quienes ejercen el mando del Estado: un presidente o gobernador con otra ciudadanía tiene, en teoría, deberes legales hacia otro país.
Tercero, el timing político. Esta reforma llega en un momento en que la oposición más visible está en el extranjero —literalmente— y con figuras que podrían beneficiarse de ese limbo legal. Que la iniciativa se construyó en menos de 48 horas tras el caso Cabeza de Vaca dice mucho sobre sus motivaciones reales. Aquí en Tiempo Real somos honestos: la reforma tiene lógica constitucional válida, pero también es un movimiento político calculado. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.
La segunda iniciativa: Ley de Inversión Extranjera
Casi sin atención mediática, Sheinbaum envió ese mismo día otra iniciativa al Congreso: una reforma a la Ley de Inversión Extranjera. Laura Itzel Castillo informó que la propuesta busca dar nuevas atribuciones a la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras «a fin de proporcionar mayor certeza jurídica a las inversiones extranjeras en nuestro país». Esta iniciativa será dictaminada directamente en el Senado. Los detalles aún están por conocerse, pero en un contexto de renegociación comercial con Estados Unidos y tensiones arancelarias, cualquier movimiento a ese marco legal merece seguimiento puntual.
¿Qué sigue con esta reforma de doble nacionalidad?
Al ser una reforma constitucional, el proceso no es rápido ni sencillo. Necesita mayoría calificada en el Congreso —dos tercios de ambas cámaras— y la aprobación de la mayoría de las legislaturas estatales. Con la mayoría que tiene Morena y sus aliados, el camino legislativo está allanado, pero el debate público apenas comienza.
Vale la pena recordar que este gobierno ya ha mostrado su disposición a usar el Congreso con velocidad cuando le conviene —basta ver la historia reciente de cómo Sheinbaum ha manejado sus iniciativas más polémicas—. La pregunta no es si pasará. La pregunta es qué tan rápido y con qué consecuencias para la conversación sobre democracia en México.
Lo que está claro es que las reglas del juego electoral para 2030 ya están empezando a escribirse. Y esta semana, Sheinbaum puso la primera línea.




