Mientras el mundo gritaba goles en el Estadio Azteca, afuera había madres con carteles. Las desapariciones durante el Mundial 2026 no son un número abstracto: colectivos de familias buscadoras denunciaron un repunte crítico de mujeres, niñas y adolescentes desaparecidas en las semanas del torneo, señalando directamente a redes de trata y explotación sexual como responsables.
Qué pasó: el Mundial como catalizador de desapariciones
Colectivos de búsqueda y legisladores confirmaron un incremento en la desaparición de mujeres, niñas y adolescentes en los meses previos y durante el torneo. El fenómeno tiene dos ejes: el reclutamiento forzado por cárteles y la operación de redes de trata orientadas al turismo sexual. Solo entre el 25 y el 30 de junio, seis jóvenes desaparecieron en Guadalajara y Puerto Vallarta, entre ellas tres adolescentes de 14, 17 y 18 años, en vísperas de sus graduaciones.
El estado de Jalisco, sede mundialista, fue el epicentro más visible de las alertas. Y no es casualidad: eventos masivos de alcance internacional documentan históricamente un alza en explotación sexual. Senadores del PAN citaron datos comparativos: en Sudáfrica 2010 la explotación sexual aumentó un 30%; en Brasil 2014 las denuncias subieron 40%.
Las buscadoras frente a las desapariciones del Mundial 2026
Cientos de madres y familiares llegaron a los estadios con algo más que bufandas. Portaron fichas de búsqueda rediseñadas como las láminas del álbum mundialista: la cara de un desaparecido donde debía ir un jugador. Cantaron consignas como «México, campeón en desaparición» y colocaron pancartas en el Ángel de la Independencia que decían «El mundo nos ve festejar, pero más de 134,000 familias mexicanas siguen buscando a sus seres queridos».
No fue solo Ciudad de México. En Monterrey, buscadoras manifestándose en accesos al estadio recibieron abrazos de solidaridad de aficionados suecos. La visibilidad internacional del torneo fue usada conscientemente como palanca: si el mundo tiene los ojos puestos en México, que vea todo México.
Los números detrás de las desapariciones durante el Mundial 2026
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) reportó más de 135,000 personas desaparecidas y no localizadas al 16 de junio de 2026, según el análisis de la organización Red Lupa. Cuatro años antes, en 2022, la cifra llegó a 100,000: en ese lapso se sumaron más de 34,000 casos nuevos.
El perfil de las víctimas no es homogéneo, pero hay patrones claros. El grupo más vulnerable entre mujeres son adolescentes de 15 a 19 años, y sus desapariciones se vinculan con trata y explotación sexual. Al 5 de marzo de 2026, 8,925 niñas menores de edad permanecían desaparecidas, más del 31% del total de mujeres no localizadas en el país. En 2010, las menores representaban el 20% de las mujeres desaparecidas; para 2025 esa proporción subió al 39%.
Organizaciones de protección a la infancia estiman que en México desaparecen hasta 90 niñas, niños y adolescentes al día. La directora de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) documentó al menos 29 reportes diarios de desaparición de menores. Se advierte también la existencia de un mercado controlado por al menos 11 organizaciones criminales con corredores de explotación delimitados. Consulta los datos del RNPDNO e informes de sociedad civil en el Informe Nacional de Personas Desaparecidas 2026 de Red Lupa.
Por qué te importan las desapariciones durante el Mundial 2026
Fácil pensar que esto es noticia de otros. Pero las desapariciones en México no distinguen clase social, estado ni edad: 28 de los 32 estados registraron aumentos en sus cifras entre 2025 y 2026. Jalisco, Tamaulipas y Estado de México concentran los números más altos, pero Campeche creció 59% y Guanajuato 54% en el último año.
Hay otro dato que duele más que las estadísticas: la forma de captar a las víctimas. Redes de trata reclutan a niñas a través de TikTok, promesas de amor o contacto en la calle. No son historias de otro siglo ni de otra película. Son historias de 2026, en las mismas ciudades donde se jugó el Mundial.
El gobierno, en el banquillo
La respuesta institucional ha sido, en el mejor caso, insuficiente. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó en marzo de 2026 una revisión al RNPDNO que organizaciones de derechos humanos —incluyendo Amnistía Internacional y Fundar— calificaron de intento por «minimizar la crisis para evadir la obligación de búsqueda». Buscadoras acusaron que autoridades retiraron sus mantas de las vallas alrededor de los estadios mundialistas.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la ONU concluyeron este 2026 que las desapariciones en México equivalen a una crisis humanitaria generalizada e indiscriminada, con tolerancia o involucramiento de agentes estatales. El Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada fue más lejos: señaló que podrían constituir crímenes de lesa humanidad.
El partido que no termina
El Mundial 2026 cerró el 19 de julio. Las buscadoras no tienen fecha de clausura. Más de 200 colectivos en todo el país, conformados en más de 90% por mujeres, siguen excavando campos, recorriendo hospitales y pegando fichas en postes. Lo hacen bajo amenazas, bajo hostigamiento, a veces bajo riesgo de desaparecer ellas también.
La pregunta que dejaron en el Ángel de la Independencia no tiene respuesta fácil: el mundo vio a México festejar. La pregunta es si también vio —y si ahora, que apagaron las cámaras, seguimos viendo— a las familias que todavía buscan.




