Trump manda a tus paisanos a Guatemala: México dice ‘no’ y exige pararle

Trump manda a mexicanos a Guatemala y Honduras antes de deportarlos. Sheinbaum dice que son ya 2,900 y que no hay razón para la deportación de mexicanos a

La deportación de mexicanos a Centroamérica ya no es un rumor: el gobierno de Trump lleva meses mandando a connacionales a Guatemala, Honduras y Costa Rica antes de regresarlos a México, y la presidenta Claudia Sheinbaum salió este 3 de septiembre a decirlo claro frente a cámaras. Ya van más de 2 mil 900 personas.

¿Qué está pasando con la deportación de mexicanos a Centroamérica?

El esquema funciona así: en lugar de devolver a los mexicanos directamente a su país, Estados Unidos los mete en vuelos de deportación junto con ciudadanos centroamericanos y los bajan en Guatemala u Honduras. Ahí pasan menos de 24 horas antes de seguir por tierra hacia México. En el caso de Costa Rica, 20 connacionales fueron enviados por vía aérea y llegaron al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).

¿Por qué lo hacen? El objetivo, según funcionarios del Departamento de Seguridad Interior de EE.UU. (DHS), es la disuasión: que a los deportados les cueste más trabajo regresar a la frontera norte. En otras palabras, complicarles la vida.

Este mecanismo se disparó en 2026. Para contexto: durante todo 2025 solo 15 mexicanos habían sido enviados a Guatemala. En lo que va de este año, la cifra ya superó los 2 mil 300 solo en ese país, según confirmó el presidente guatemalteco Bernardo Arévalo.

Sheinbaum lo dijo sin rodeos

En su conferencia matutina de este jueves en Palacio Nacional, Sheinbaum no se anduvo con eufemismos: «No estamos de acuerdo. No hay razón para que envíen a connacionales a Centroamérica. Ninguna razón.» Y añadió que su gobierno ya le hizo saber su inconformidad a Washington.

El titular del Instituto Nacional de Migración (INM), Sergio Salomón, explicó que el reclamo se ha transmitido a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Gobernación, mientras ambos gobiernos negocian para frenar la práctica.

La presidenta también aclaró que México no deja solos a sus connacionales cuando llegan a esos países: los consulados los reciben al momento y hay vehículos contratados para trasladarlos de regreso. Una vez en territorio mexicano, los atiende el programa México te Abraza. El INM confirmó que todas las personas deportadas a estos países ya están de vuelta en México.

Por qué te importa la deportación de mexicanos a Centroamérica

Porque esto no es un asunto de política exterior lejana: son personas con familia, con historia, que ya estaban siendo deportadas y encima las mandan a dar una vuelta por otro país sin su consentimiento. Es una capa extra de humillación y de dificultad en uno de los momentos más duros que puede vivir alguien.

Y hay una pregunta que vale la pena hacerse: si el ingreso irregular de mexicanos a EE.UU. cayó 96% durante el gobierno de Sheinbaum, ¿cuál es realmente la justificación de Trump para inventarse esta vuelta por Centroamérica? La respuesta honesta es que tiene más de presión política que de lógica migratoria.

Organizaciones de derechos humanos ya señalan que las deportaciones a terceros países son una laguna legal que la administración Trump usa para presionar indirectamente a migrantes y a gobiernos de la región. No es casualidad que este mecanismo se haya disparado justo cuando las relaciones entre México y Washington atraviesan tensiones en varios frentes. Y en ese contexto, la dinámica de deportaciones entre países de la región se vuelve cada vez más compleja, como lo muestra también el caso de repatriaciones de figuras más mediáticas.

¿Qué sigue en el tema de deportación de mexicanos?

México tiene acuerdos de recepción directa con Estados Unidos: los vuelos de deportación pueden llegar a territorio mexicano sin escalas en terceros países. Sheinbaum lo recordó: «No necesitamos que los envíen a un tercer país.» El punto de negociación es que se respete ese canal.

El INM y el CBP (Customs and Border Protection) mantienen contacto diario. Por ahora, la relación bilateral la describen como «cordial y respetuosa», aunque firme en el desacuerdo. Las conversaciones siguen.

Lo que queda claro es que el gobierno mexicano no está ignorando el tema, pero tampoco tiene poder para obligar a Washington a cambiar su política. La presión diplomática es real, pero sus límites también.

El contexto más amplio: la política migratoria de Trump como herramienta

Desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, construyó una red de acuerdos con Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Panamá y otros países para usarlos como destinos de deportación. El mecanismo se fue ampliando incluso a países africanos. Es decir, la deportación de mexicanos a Centroamérica no es un accidente: es parte de una arquitectura deliberada de presión migratoria.

Mexicanos deportados han denunciado maltrato y haber sido esposados durante estos traslados. El dato importa porque humaniza lo que los boletines oficiales presentan como simple logística.

Que Sheinbaum haya salido a decirlo públicamente hoy, con cifras concretas, es una señal de que el tema ya no se puede manejar solo en corto. Falta ver si Washington escucha, o si esto es otra vez una protesta que se queda en declaración.