Desaparecido por cuidar el bosque: el caso que México no puede ignorar

José Luis Silva Andrade, defensor ambiental desaparecido en Michoacán desde el 15 de julio, sigue sin ser localizado. Amnistía Internacional exige acción

Un defensor ambiental desaparecido en Michoacán volvió a encender las alarmas sobre el costo real de cuidar los bosques en México. José Luis Silva Andrade, de 64 años, no ha sido localizado desde el 15 de julio de 2026, cuando salió de su casa en la comunidad de Agua Fría, municipio de Hidalgo, al escuchar el ruido de motosierras en el Bosque de Los Azufres. Ese día, avisó a sus hermanas que regresaría a comer. No volvió.

¿Qué pasó con el defensor ambiental desaparecido?

Silva Andrade llevaba años enfrentando la tala clandestina en Los Azufres, una región forestal en el oriente de Michoacán. Según organizaciones civiles como Serapaz y Front Line Defenders, su familia había recibido amenazas previas relacionadas con su trabajo de protección de la Reserva de la Biosfera de Los Azufres.

El día siguiente a su desaparición, un hombre presuntamente vinculado al crimen organizado se presentó en el domicilio de sus hermanas con un mensaje directo: José Luis estaba retenido. Si no iban a «negociar con el jefe» la cesión de sus tierras, sería torturado y desaparecido de forma definitiva.

En pocas palabras: lo usaron como moneda de cambio para despojar a su comunidad del bosque de pino y oyamel que llevan desde la década de 1940 defendiendo.

¿Y las autoridades qué?

Aquí viene la parte que enciende. La familia interpuso una denuncia ante la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), y el caso fue atraído por la Fiscalía General de la República (FGR). Sin embargo, al momento de publicar esta nota, la Fiscalía General del Estado de Michoacán no había emitido ningún pronunciamiento oficial ni informado avances en la investigación.

La Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Michoacán mantiene activa la cédula de búsqueda oficial de Silva Andrade: 64 años, 1.60 metros, complexión delgada, cabello castaño, tez morena, con una quemadura en el lado derecho del rostro. El día de su desaparición vestía camisa azul de cuadros y pantalón de mezclilla deslavado.

El silencio institucional no es neutral. Es una postura.

Por qué te importa el caso del defensor ambiental desaparecido

Porque José Luis no es el primero. En poco más de un año, al menos seis defensores ambientales han sido atacados en Michoacán. Uno de los casos más recientes fue el de Lázaro Mendoza Ramírez, activista de la región de Zirahuén, reportado desaparecido el 14 de abril de 2026; días después, sus restos fueron hallados dentro de su vehículo incendiado en el municipio de Salvador Escalante.

El patrón es claro: alguien defiende el bosque, alguien lo amenaza, las autoridades llegan tarde o no llegan. Y el bosque desaparece junto con la persona.

Según un informe de Front Line Defenders publicado en mayo de 2025, México es, después de Colombia, el país más letal de América Latina para los defensores de la tierra. Eso no es un dato aislado; es el contexto en el que vivía José Luis cada vez que escuchaba una motosierra.

Amnistía Internacional y las organizaciones que exigen respuesta

Amnistía Internacional (AI) emitió un comunicado urgente exigiendo a la FGR, la CNB y las autoridades estatales desplegar de forma inmediata los recursos necesarios para localizar con vida a Silva Andrade. La organización también pidió que su labor como defensor ambiental sea la principal línea de investigación, conforme a estándares nacionales e internacionales de protección a personas defensoras.

AI también solicitó al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas implementar medidas urgentes para proteger a la familia Silva Andrade y al resto de la comunidad de Agua Fría, que sigue recibiendo amenazas.

A este llamado se sumaron Front Line Defenders, Serapaz y el Consejo Nacional Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda, que calificó la desaparición como un ataque directo contra los derechos colectivos y los bienes comunes de la comunidad. Puedes consultar la postura oficial de Amnistía Internacional México en su sitio web.

Agua Fría: una comunidad que resiste desde hace décadas

La comunidad de Agua Fría, de alrededor de 180 habitantes, lleva más de 80 años defendiendo colectivamente su bosque y sus fuentes de agua. Desde 1983, según Serapaz, ha enfrentado intentos de despojo territorial mediante falsificación de documentos, amenazas, quema de viviendas y privaciones ilegales de la libertad.

Esa historia de resistencia no los ha protegido. Y eso dice más del Estado mexicano que cualquier declaración oficial.

Este no es un caso aislado de violencia en zonas marginadas. Es parte de un patrón sistemático donde defender el medio ambiente —el agua, el bosque, la mariposa monarca— se paga con la libertad o con la vida. Las buscadoras que denuncian el repunte de desapariciones este año lo tienen claro: el problema no es nuevo, y la impunidad lo alimenta.

¿Qué sigue?

Mientras las instituciones guardan silencio o actúan a cuentagotas, la presión social es lo único que ha mantenido el caso visible. Y eso, en un país donde los defensores ambientales desaparecen sin que nadie rinda cuentas, no debería ser suficiente.

Lo que está en juego no es solo la vida de un hombre de 64 años que salió a escuchar el bosque. Es la pregunta de si este país puede garantizar que quienes protegen sus recursos naturales lleguen a casa a comer. Por ahora, la respuesta sigue pendiente. Y eso, como el caso del deterioro ambiental que ya se vive en otras regiones del país, nos debería importar a todos.