Hoy, 7 de agosto de 2026, Abelardo de la Espriella asumió como presidente número 61 de Colombia en una ceremonia celebrada en Cali —no en Bogotá, como marca la tradición republicana— dando inicio al período 2026-2030 y poniendo fin a cuatro años de gobierno de izquierda de Gustavo Petro. La llegada de De la Espriella presidente Colombia no es un evento menor: es el giro más brusco en el péndulo político latinoamericano en lo que va de la década.
Una posesión histórica que rompe con todo
La ceremonia tuvo lugar en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, un recinto que nunca antes había albergado una transmisión de mando presidencial. La última vez que Colombia juró a un presidente fuera de la capital fue en el siglo XIX, cuando Rafael Núñez tomó posesión en Cartagena por motivos de salud. Este miércoles, el Senado y la Cámara autorizaron una sesión extraordinaria fuera de Bogotá para hacerlo posible, y el presidente del Senado, Honorio Henríquez, le impuso la banda presidencial.
A la ceremonia asistieron los expresidentes César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe e Iván Duque, una imagen que dice mucho sobre el bloque que respaldó este proyecto político. También estuvieron presentes jefes de Estado y dignatarios de varios países, incluyendo al presidente de Chile, José Antonio Kast.
¿Quién es De la Espriella y por qué importa su perfil?
Abelardo de la Espriella, apodado El Tigre, tiene 47 años y construyó su fama como abogado penalista en los casos más turbios de Colombia. Entre sus clientes más conocidos figuran Salvatore Mancuso —exjefe paramilitar de las AUC responsable de cientos de masacres—, congresistas condenadas por parapolítica, y narcotraficantes con alias como Macaco y El Mono Abello. Desde hace años aparece mencionado en documentos de la DEA estadounidense como un abogado relacionado con grupos paramilitares de extrema derecha vinculados al tráfico de cocaína.
No es un dato menor: el hombre que hoy porta la banda presidencial de Colombia lleva décadas en el corazón legal del conflicto armado del país. Él y sus seguidores lo leen como experiencia real; sus críticos, como una contradicción insalvable.
Su movimiento político, Defensores de la Patria, lo lanzó como candidato independiente de derecha, inspirado abiertamente en Javier Milei y en las políticas de mano dura de Nayib Bukele. Sus propuestas incluyen megacárceles, fumigación de 300,000 hectáreas de coca y un drástico recorte del Estado.
Por qué te importa De la Espriella presidente Colombia
México y Colombia comparten algo fundamental: ambos países están atrapados entre el crimen organizado y el Estado, y las soluciones que un gobierno propone en uno tienen eco en el otro. Cuando Colombia elige a alguien que promete «mano dura» con lazos históricos al mundo que dice combatir, la pregunta no es filosófica: es práctica. ¿Qué pasa con los acuerdos de paz? ¿Con el tratamiento a migrantes venezolanos? ¿Con la relación con México en materia de narcotráfico?
Además, Colombia es el principal productor de cocaína del mundo. Lo que haga su gobierno con eso nos afecta directamente.
La elección más reñida de la historia colombiana
De la Espriella ganó la segunda vuelta del 21 de junio de 2026 con aproximadamente 12.96 millones de votos (49.66%), frente a los 12.71 millones del senador izquierdista Iván Cepeda (48.70%). Fue la elección presidencial con mayor participación en la historia del país y, al mismo tiempo, la diferencia porcentual más baja en décadas. El propio Petro describió el resultado como el reflejo de «un país partido por la mitad». El Registrador Nacional ratificó los resultados y descartó las acusaciones de fraude que lanzó el gobierno saliente. Puedes consultar los resultados oficiales directamente en el portal de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
El fin del petrismo y la ola regional de derecha
El gobierno de Gustavo Petro (2022-2026) intentó reformas estructurales en salud, pensiones y tierras que no lograron consolidarse y que terminaron con una aprobación ciudadana en declive. El triunfo de De la Espriella se inscribe en una tendencia que ya vimos en Argentina con Milei y en otros contextos latinoamericanos: cuando un gobierno progresista no entrega resultados concretos, el péndulo no regresa al centro, sino que va directo a la derecha dura.
Lo que viene en Colombia es una incógnita con muchas aristas: un presidente con el historial más polémico de la región reciente, en un país que todavía procesa décadas de conflicto armado, con un proceso de paz frágil y una sociedad que literalmente se dividió en dos en las urnas.
Nuestra postura
En Tiempo Real lo decimos claro: que alguien llegue al poder democráticamente no borra su historial. De la Espriella es hoy presidente de Colombia y eso es un hecho. Pero las preguntas sobre su pasado como operador legal del mundo que dice combatir no son ataques políticos: son obligación periodística. Colombia —y América Latina— merecen hacerlas sin parar.




