Conectividad para el Bienestar, el programa federal que entregó tarjetas SIM con internet, llamadas y mensajes a más de tres millones de personas en situación vulnerable, dejó de operar. La razón es tan simple como frustrante: se acabó el dinero. Y por ahora, nadie sabe cuándo —ni si— regresa.
¿Qué era Conectividad para el Bienestar?
El programa arrancó el 20 de febrero de 2024, apenas cuatro días después de que el entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones modificara el título de concesión de la CFE para permitirle ofrecer telefonía e internet de manera gratuita. La lógica era directa: llevar conectividad a quienes no podían pagarla.
La operación involucraba a varias instituciones al mismo tiempo. Promtel encabezaba el proyecto, la Secretaría del Bienestar distribuía las tarjetas SIM, la CFE proporcionaba el servicio y la Coordinación de Estrategia Digital Nacional alojaba su información.
Cada línea incluía mensualmente 5 GB de navegación, 1,500 minutos de llamadas, 500 mensajes SMS y la posibilidad de compartir internet por hotspot. El paquete anual por persona costaba 700 pesos al erario. No al usuario: a ti y a mí como contribuyentes.
El público objetivo eran personas beneficiarias de programas sociales federales —como la Pensión para el Bienestar o las Becas Benito Juárez— y mayores de 14 años que vivieran en zonas de alta o muy alta marginación, sin importar si estaban en algún padrón social.
Por qué te importa que Conectividad para el Bienestar se haya cerrado
Porque internet ya no es un lujo: es infraestructura básica. Buscar trabajo, hacer trámites, estudiar en línea, cobrar apoyos sociales digitales… todo eso requiere conectividad. Cuando el gobierno promete ese acceso y luego lo retira sin aviso, el daño es real y concreto para las personas más vulnerables del país.
Entre 2024 y 2025, el programa atendió a 3,028,665 usuarios y acumuló una inversión de 2,579 millones de pesos. Esas personas ya no pueden renovar gratuitamente el servicio que recibían. Simplemente dejó de existir para ellas.
Y hay algo más que no se sabe: nadie puede confirmar qué pasó con los números telefónicos que usaban esas líneas canceladas. Promtel no pudo precisar si fueron dados de baja definitivamente o si se están reciclando para venta comercial. Una pregunta incómoda que el gobierno no ha respondido.
Cómo se cayó Conectividad para el Bienestar
El programa no colapsó de un día para otro. Los problemas financieros comenzaron en el segundo semestre de 2025. Ante la falta de recursos, Promtel tomó una decisión drástica: canceló 2.2 millones de líneas que no registraban actividad en 90 días. El objetivo era liberar dinero para mantener activos a quienes sí usaban sus tarjetas.
No fue suficiente. El presupuesto destinado al programa se agotó el 19 de octubre de 2025. La CFE absorbió temporalmente los costos operativos para conservar el servicio hasta diciembre de ese año —sin que se haya revelado cuánto gastó de más—, pero después de ese periodo el programa fue detenido definitivamente.
Promtel confirmó que el esquema actualmente se encuentra cerrado y que su reactivación requerirá tanto una nueva instrucción como presupuesto adicional. Sin fecha. Sin garantías.
El patrón que no sorprende: recortes al bienestar digital
Este cierre no ocurre en el vacío. El gobierno federal lleva meses ajustando recursos en áreas que, al menos en el discurso, eran prioritarias. No es el único programa de seguridad social o infraestructura pública que ha visto su financiamiento desaparecer en este periodo; de hecho, ya reportamos cómo cae más de 21% el presupuesto a la Guardia Nacional en 2025, según el Inegi, una señal de que los recortes tocan incluso instituciones que el propio gobierno considera estratégicas.
En el caso de Conectividad para el Bienestar, especialistas han señalado que existía un solapamiento confuso entre este esquema y la iniciativa Internet para Todos de la CFE, y han cuestionado desde el inicio la sostenibilidad presupuestal del modelo. Un programa que prometía conectar a los más pobres, pero que nunca tuvo asegurado el financiamiento para hacerlo de forma permanente.
Lo más revelador: el programa alcanzó su pico de usuarios justo durante las elecciones presidenciales de 2024 y los primeros meses del gobierno de Claudia Sheinbaum. Luego empezó a caer. Para el cierre de 2024 ya quedaban menos de 400 mil beneficiarios activos, de acuerdo con datos de Promtel en la Plataforma Nacional de Datos Abiertos.
¿Qué sigue para quienes perdieron la Conectividad para el Bienestar?
Por ahora, nada concreto. Promtel no ha anunciado un programa sustituto ni una fecha de regreso. La CFE mantiene su proyecto de telecomunicaciones dentro de la Coordinación TELECOM, aunque esa área también enfrenta reducciones presupuestales severas en el horizonte.
Las personas que dependían del chip gratuito tienen dos opciones reales: pagar de su bolsillo un plan comercial —en un país donde el internet aún consume una parte desproporcionada del ingreso de los hogares más pobres— o esperar a que el gobierno decida que esto sí merece presupuesto.
Mientras tanto, el internet sigue siendo un derecho reconocido en la Constitución mexicana. Uno que, al parecer, el Estado puede garantizar o retirar según le convenga el calendario fiscal.




