La UNAM acaba de arrancar oficialmente su Campus Centro Histórico de la Ciudad de México, un proyecto que agrupa más de 15 edificios históricos en el primer cuadro de la capital. No es una nueva Ciudad Universitaria, pero sí es la apuesta más ambiciosa de la máxima casa de estudios para volver al lugar donde todo comenzó, y su impacto va mucho más allá de lo académico.
¿Qué es exactamente el campus UNAM Centro Histórico?
Antes de emocionarte o de odiarlo, entiende qué es y qué no es. No van a construir nada nuevo ni a trasladar facultades completas al centro. Lo que la UNAM hizo fue crear un modelo de coordinación institucional para articular todas las actividades académicas, culturales y sociales que ya ocurren en sus distintos inmuebles históricos del primer cuadro, pero que antes funcionaban de manera dispersa y desorganizada.
El rector Leonardo Lomelí Vanegas formalizó el arranque el pasado 13 de septiembre con la instalación del Consejo Directivo que gobernará el campus, según el boletín oficial UNAM-2026/549 publicado en unam.mx. El proyecto también quedó registrado en la Gaceta UNAM, el órgano informativo oficial de la institución.
¿Dónde queda y cuáles son los recintos del campus UNAM Centro Histórico?
La sede central será el Antiguo Templo de San Agustín, ubicado en República de El Salvador 76, a unas cuadras del Zócalo. Ahí es donde nacerá el CAUSA (Claustro Abierto Universitario San Agustín), un espacio de encuentro público, gratuito y abierto para cualquier persona, donde confluirán docencia, investigación, extensión cultural y posgrados. Su apertura parcial está programada para 2027.
Pero el campus no es solo ese templo. La lista completa de recintos que lo integran incluye algunos de los edificios más icónicos del centro:
- Academia de San Carlos y Centro Cultural San Carlos
- Antiguo Templo de San Pedro y San Pablo
- Colegio de San Ildefonso
- Antiguas Escuelas de Jurisprudencia y de Economía
- Cárceles de la Perpetua
- Palacio de Medicina, Palacio de Minería y Palacio de la Autonomía
- Museo de la Mujer y su anexo
- Museo UNAM Hoy
- Edificio del Protomedicato
- Secundaria Lancasteriana
- Talleres de restauración de la Facultad de Artes y Diseño
- Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad
En total, más de 15 inmuebles históricos que la UNAM ya tenía bajo su resguardo y que ahora operarán de manera coordinada.
¿Por qué ahí? La carga histórica del campus UNAM Centro Histórico
No es casualidad ni capricho. El Centro Histórico es literalmente donde nació la universidad: en esas calles surgió el Barrio Universitario tras la fundación de la Universidad Nacional de México el 22 de septiembre de 1910. Por décadas, estudiantes de distintas escuelas convivieron entre aulas, librerías, cines y cafés de ese barrio. Incluso la movilización estudiantil de 1929, que fue reprimida ahí mismo, fue la que abrió el camino para que la UNAM obtuviera su autonomía.
Esa vida universitaria se fue diluyendo desde 1953, cuando arrancó la mudanza de escuelas hacia Ciudad Universitaria. El campus que acaba de arrancar es, en parte, una forma de recuperar ese vínculo simbólico e histórico con el primer cuadro.
¿Y a mí qué me importa el campus UNAM Centro Histórico?
Varias razones concretas para que esto te importe:
Si eres estudiante o aspiras a serlo: el campus ofrecerá programas de posgrado y debates académicos orientados a poner el conocimiento científico y las humanidades al servicio de las comunidades. No son licenciaturas nuevas por ahora, pero es un espacio académico real al que podrías acceder.
Si vives o trabajas cerca del centro: todos los recintos estarán abiertos al público de forma gratuita. La promesa institucional es que sea el corredor cultural y educativo más amplio e incluyente del país, accesible para cualquier persona que transite por ahí.
Si te interesa el debate sobre educación pública: este proyecto llega en un momento en que la UNAM atraviesa una serie de tensiones internas. Hace unos meses, la crisis por el examen de admisión obligó a suspender inscripciones de nuevo ingreso mientras se revisaba el proceso de selección, y apenas recientemente la institución aplazó el inicio de clases para alumnos de nuevo ingreso. Que en medio de ese ruido la rectoría lance un proyecto de expansión cultural de esta escala dice algo sobre las prioridades institucionales, para bien o para mal.
Lo que todavía no está claro
El campus ya tiene nombre, consejo directivo y lista de inmuebles. Lo que aún falta concretar es el modelo operativo real: cuántos programas académicos habrá, cómo se financiará el mantenimiento de esos edificios históricos, y si la apertura al público será genuinamente accesible o quedará en un discurso institucional bonito. La apertura del CAUSA está prometida para 2027, y ese será el primer verdadero examen del proyecto.
Por lo pronto, la UNAM vuelve a donde empezó. La pregunta es si esta vez construye algo distinto, o solo reorganiza lo que ya tenía con una nueva etiqueta.




