Hoy, 30 de agosto, el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, las buscadoras no están en casa esperando: están en las calles de Hermosillo, Ciudad de México, Veracruz, Torreón, Durango y varios estados más, exigiendo respuestas por las desapariciones forzadas que el gobierno lleva décadas sin resolver.
¿Qué está pasando con las buscadoras y las desapariciones forzadas hoy?
Colectivos de todo el país salieron a marchar este domingo. En la Ciudad de México, la ruta partió del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo. En Sonora, las Madres Buscadoras encabezadas por Ceci Flores arrancaron desde la Plaza Emiliana de Zubeldía en Hermosillo. En Veracruz, Torreón y Durango también hubo movilizaciones. No es una protesta espontánea: es una exigencia organizada, sostenida, de familias que llevan años buscando a sus personas sin ayuda institucional real.
La convocatoria en CDMX la firmaron colectivos como Luciérnagas Buscadoras CDMX, Ajolote Buscador y Corazones en Búsqueda, entre otros. La consigna es la misma en todo el país: verdad, justicia y localización.
El contexto: por qué las buscadoras tienen que salir a la calle
México acumula más de 135 mil personas desaparecidas registradas, según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL), administrado por la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas. Para dimensionarlo: en cuatro años, desde que la cifra llegó a 100 mil en 2022, se sumaron más de 34 mil casos nuevos.
En 2024 se registraron 12,632 desapariciones; en 2025, 12,373. Y 2026 va en una tendencia que podría cerrar con alrededor de 9 mil casos, lo que seguiría siendo la cuarta cifra más alta en los últimos 11 años. Además, por primera vez en la historia del registro, casi 1 de cada 4 personas desaparecidas en lo que va del año es mujer: el 24.7% para junio de 2026, el porcentaje más alto registrado.
El panorama forense es igual de grave: hay más de 4,500 fosas clandestinas localizadas en el país, con más de 6,200 cuerpos hallados, y cerca de 72,000 restos humanos sin identificar a inicios de 2026, según datos del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU.
Por qué te importa la crisis de buscadoras y desapariciones forzadas
Porque esto no es historia lejana ni estadística fría. Los estados con más casos son Estado de México, Tamaulipas, Jalisco, Michoacán y Nuevo León, que concentran el 42% del total nacional. Y el perfil de las víctimas incluye a jóvenes: la generación que hoy marcha con las buscadoras es también la que más desaparece.
Las buscadoras llevan años haciendo el trabajo que el Estado no hace: rastrear terrenos, excavar fosas, identificar restos, todo en zonas de riesgo y sin recursos. No es vocación, es abandono institucional disfrazado de valentía. Desde 2016, al menos 25 mujeres buscadoras han sido asesinadas y 3 permanecen desaparecidas, según organizaciones civiles de derechos humanos.
En abril de 2026, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU escaló el caso de México directamente a la Asamblea General, concluyendo que existen indicios fundados de que las desapariciones en el país constituyen crímenes de lesa humanidad. La respuesta del gobierno fue que muchos casos son obra del crimen organizado, no del Estado, por lo que no aplica la definición de desaparición forzada. Las familias que buscan no tienen tiempo para ese debate semántico.
2026: un año marcado por las buscadoras
Este año tiene un peso simbólico extra: se cumplen 20 años de la adopción de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el único tratado universal dedicado específicamente a este crimen. El lema global de la ONU para este aniversario es claro: «Las víctimas primero. Acciones ya».
También este año las buscadoras denunciaron un repunte de desapariciones durante el Mundial, vinculado a trata y explotación sexual. Si no lo viste, aquí te contamos cómo la euforia del torneo tuvo una cara muy oscura. Y no es casualidad que el perfil de las víctimas de trata coincida con el de muchas personas desaparecidas: jóvenes, mujeres, contactadas primero en redes y plataformas digitales, como documentamos en nuestra nota sobre menores y trata en redes sociales.
Lo que exigen las buscadoras (y que no es mucho pedir)
Las demandas son las mismas de siempre, porque el gobierno de turno de siempre las ignora: búsqueda activa con recursos reales, acceso a información de fosas y restos, protección para quienes buscan, y que se deje de tratar las cifras como un problema de relaciones públicas. No hay estrategia integral de prevención. No hay política pública que haya doblado la curva. Solo familias que salen cada domingo a buscar, y cada 30 de agosto a recordarle al país que siguen ahí.
Las buscadoras no marchan porque quieran. Marchan porque todavía no encuentran a los suyos, y el Estado lleva décadas sin encontrarlos por ellas.




