El gobierno federal anunció este 11 de septiembre una inversión de 586.4 millones de pesos para construir 31 bachilleratos en Chiapas, distribuidos en 25 municipios del estado. La noticia la dio Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), en la mañanera encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum desde territorio chiapaneco. El planteamiento central: la educación como herramienta de paz.
Qué se anunció exactamente
Se trata de 31 nuevos planteles del Bachillerato Nacional «Margarita Maza», el modelo educativo de media superior impulsado por la SEP que ofrece horarios flexibles y está pensado para jóvenes que viven en zonas de alta marginación o que abandonaron la escuela.
Según el anuncio, los planteles beneficiarán a 4,725 estudiantes y ya hay construcciones avanzadas. No es solo obra nueva: el paquete incluye también ampliaciones y reconversiones de instalaciones existentes.
Los 25 municipios que recibirán planteles son: Acala, Berriozábal, Chalchihuitán, Chanal, Chilón, Cintalapa, Coapilla, Comitán de Domínguez, Frontera Comalapa, La Concordia, La Independencia, Larráinzar, Las Margaritas, Mazatán, Ocosingo, Ocozocoautla de Espinosa, Sabanilla, Salto de Agua, San Juan Cancuc, Suchiapa, Tenejapa, Tila, Tonalá, Villaflores y Yajalón. Varios de ellos recibirán más de una intervención para sumar los 31 planteles.
Por qué te importan los bachilleratos en Chiapas
Porque el dinero no es poca cosa y el contexto importa. En 2025, la inversión federal en educación media superior en Chiapas fue de 41.7 millones de pesos, con la que se atendió a 675 estudiantes mediante la ampliación y reconversión de un solo plantel. Para 2026 esa cifra se multiplicó por 14 veces: 586.4 millones. Ese salto no es rutinario.
Chiapas es el estado con mayor rezago educativo del país y también uno de los más golpeados por la violencia de grupos armados en los últimos años. Esa combinación no es casualidad: la falta de opciones educativas en comunidades remotas es uno de los factores que alimenta el reclutamiento por parte del crimen organizado.
Que sea Gobernación, y no la SEP, quien encabece este anuncio dice mucho. Rosa Icela Rodríguez lo enmarcó explícitamente bajo el principio de que «para construir la paz se deben atender las causas que generan la violencia». La prepa, en este discurso, no es solo educación: es política de seguridad.
El Bachillerato Margarita Maza: qué es y para quién es
El Bachillerato Nacional Margarita Maza es el modelo de media superior más nuevo del gobierno federal. Está dirigido a jóvenes de 15 a 19 años con secundaria terminada, con especial énfasis en quienes abandonaron la escuela o viven en comunidades donde la oferta educativa es escasa o nula.
El modelo incluye tutorías impartidas por universitarios próximos a egresar y recién graduados, acompañamiento socioemocional, modalidades escolarizadas y abiertas, y acceso automático a la Beca Benito Juárez. En papel, suena bien. El reto es siempre la implementación.
Este bachillerato ya opera en estados como Sinaloa y Michoacán. En Chiapas, la inversión de este año es la apuesta más grande hasta ahora en cualquier entidad.
¿Qué más trae la estrategia de Segob en Chiapas?
El anuncio de los bachilleratos llegó junto con otros datos del paquete de seguridad y paz que el gobierno federal ha implementado en el estado. Destaca el programa «Sí al desarme, sí a la paz»: desde octubre de 2024 al 8 de septiembre de 2026, habitantes de 19 municipios han entregado de forma voluntaria y anónima 158 armas de fuego a cambio de dinero en efectivo, que fueron destruidas en el lugar de entrega.
También se reportó que Chiapas ha realizado 267 Jornadas de Paz y que se han alcanzado más de 2,000 acuerdos en ese marco. La narrativa oficial apunta a que la estrategia es integral: obra pública, servicios básicos, salud, programas productivos y educación.
Si quieres entender cómo se conecta la educación con la política de seguridad, vale la pena leer cómo el gobierno federal ya tomó decisiones estructurales en este sentido: la SEP anunció el cierre de todas las escuelas militarizadas en México, una señal de que el enfoque educativo-securitario está cambiando de forma.
Lo que hay que seguirle la pista a los bachilleratos en Chiapas
El anuncio está hecho. Ahora vienen las preguntas reales:
- ¿Cuántos de estos 31 planteles estarán operando para el inicio del ciclo escolar 2026-2027?
- ¿Llegarán los maestros, el internet, los materiales a municipios como Chalchihuitán o Tila, donde el acceso es complicado?
- ¿Cuántos de esos 4,725 lugares proyectados se van a ocupar de verdad?
Chiapas lleva décadas siendo el estado que más recibe promesas federales y donde más difícil es ejecutarlas. El contraste con 2025 —cuando con 41.7 millones solo se pudo hacer una ampliación— hace que la escala de este año sea notable. Pero la infraestructura sin maestros, sin conectividad y sin becas que lleguen a tiempo no cambia vidas.
La lógica de invertir en educación para reducir violencia tiene evidencia empírica a favor. El problema es que los efectos no son inmediatos y la política de seguridad necesita resultados ahora. Vale la pena comparar esto con otras apuestas sociales del gobierno capitalino: la apuesta de comedores universitarios en la CDMX también parte del mismo principio: que el acceso a servicios básicos es política pública, no solo gasto social.
En Chiapas, donde una parte significativa de la población joven vive entre la pobreza extrema, el reclutamiento forzado y la migración, un bachillerato puede ser —literalmente— una salida. Si se construye, si se abre, si hay quién enseñe y quién quiera ir. Ese «si» es la historia que falta contar.




