Donald Trump volvió a usar México como escenografía política —esta vez sin estar aquí. En un mitin en Milford, Michigan, el presidente estadounidense presumió que sus aranceles Trump México han provocado la salida de empresas del país, y de paso llamó a México «Méjijo» frente a la multitud. No fue un tropiezo de lengua: lo repitió a propósito y lo explicó.
Qué pasó en Milford: aranceles Trump México como show electoral
El lunes 27 de julio de 2026, Trump visitó el GM Proving Ground en Milford, Michigan —a unos 65 km de Detroit— para promocionar su agenda comercial a ocho días de las primarias del estado. El evento fue parte de una gira pre-electoral pensada para reconectar con los trabajadores del sector automotriz antes de las elecciones de medio término.
Ahí, frente a simpatizantes y cámaras, Trump dijo que él es el responsable de que empresas que antes fabricaban en México estén regresando a suelo estadounidense. «Estamos construyendo más fábricas de automóviles y más plantas que en ningún otro momento de la historia de nuestro país», afirmó. También se adjudicó el mérito de que GM esté reorientando producción hacia Estados Unidos.
General Motors, de hecho, anunció desde junio de 2025 una inversión de 4,000 millones de dólares en tres plantas estadounidenses, incluyendo el traslado de la producción del Chevrolet Blazer desde México a Estados Unidos. Trump lo usó como trofeo político.
«Méjijo»: la pronunciación que Trump atribuyó a Sheinbaum
Pero el momento más viral de la noche no fue un dato económico. Trump explicó su peculiar pronunciación diciendo: «Hay una presidenta muy agradable de México, ya lo saben, habla muy bien y lo llama Méjijo». Según Trump, así aprendió a decirlo.
Luego remató con anécdota incluida: que cuando les dijo a unos empresarios que iban a parar los negocios que se iban a «Méjijo», «no tenían idea de qué hablaba». Lo usó como chiste. El público rió. El presidente de la potencia económica más grande del mundo pronunció el nombre del país vecino, su segundo socio comercial, como un trabalenguas gracioso ante miles de personas.
No es la primera vez que Trump mezcla humor, identidad y política comercial en sus mítines. Es parte del manual.
Por qué te importan los aranceles Trump México
Porque no es solo un chiste ni un dato lejano de política exterior gringa. Los aranceles Trump México tienen consecuencias directas en el trabajo, los precios y el rumbo del país.
GM trasladando el Blazer a Michigan significa empleos que se van de Ramos Arizpe, Coahuila. Los aranceles del 25% sobre automóviles importados desde México, vigentes desde abril de 2025, cambiaron la ecuación para las armadoras. Y aunque algunas autopartes que cumplen con el T-MEC siguen con trato preferencial, el entorno es de presión constante sobre la manufactura mexicana.
México ha respondido con estrategia de bajo perfil: sin aranceles de represalia directa, apostando a la negociación. Como lo hemos documentado, México descartó vengarse de Trump con tarifas porque hacerlo solo escalaría el conflicto. La lógica: si México responde con aranceles, EU pone más, y al final pierde más el que vende más.
El contexto político detrás del show en Michigan
Trump no fue a Milford a enseñarle economía a nadie. Fue a hacer campaña. Las elecciones de medio término están a menos de 100 días y Michigan es un estado bisagra donde los trabajadores del sector automotriz son votantes clave.
La visita también coincidió —de forma aparentemente no planeada— con la inauguración del Puente Gordie Howe entre Detroit y Windsor, Canadá, un proyecto que la administración Trump había frenado y renegociado durante meses. Mientras tanto, encuestas en Michigan muestran que la confianza en la gestión económica de Trump se ha erosionado, algo que el propio evento intentaba contrarrestar.
Trump también presumió una reducción del 71% en el déficit comercial durante su presidencia. Fact-checkers locales, como Bridge Michigan, señalaron que ese número usa métricas selectivas: corresponde al periodo marzo-octubre de 2025, cuando los aranceles generaron picos y valles históricos que desde entonces se han normalizado.
Sheinbaum, mencionada pero ausente
Trump habló de la presidenta Claudia Sheinbaum en tono positivo —»muy agradable», dijo— mientras le atribuía una pronunciación que no existe en español. La relación entre ambos gobiernos sigue siendo una cuerda floja diplomática.
Vale recordar que Sheinbaum viajó en avión militar a EU para la final del Mundial, donde se reunió con Trump en un encuentro que mezcló diplomacia con espectáculo deportivo. La imagen de esa reunión contrasta con la de Trump llamando «Méjijo» al país de su interlocutora ante miles de seguidores.
La foto completa
Trump usó a México —su pronunciación, sus fábricas, sus trabajadores desplazados— como argumento de campaña en Michigan. Es su derecho político. Pero conviene verlo con claridad: las empresas no se van por patriotismo, se van porque los aranceles cambiaron los números. Y cuando esos números cambien de nuevo, volverán a moverse.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos hace reír a su base diciéndole «Méjijo» al país con el que comparte 3,000 kilómetros de frontera, millones de familias cruzadas y el tratado comercial más importante de América del Norte. Para él es un chiste. Para muchos en México, es el nivel de la conversación.




